El club del columpio

Llevaba bastante tiempo resistiéndome, postergando el momento, dejando pasar los días para evitar a toda costa tener que llevar a la gordita al parque infantil. No es que sea mala madre y no quiera que mi hija se divierta, juegue, conozca más niños, es que me da un perezón increíble.

Ahora las zonas de juego infantiles no son como antes. Están super equipadas, con ese suelo blandito pero resistente para que los peques no se desollen las rodillas, esas casitas de varios pisos que acaban en un tobogán, columpios de madera que parecen salidos de un cuento, incluso un vallado con su puertita y todo para controlar a los fugitivos en potencia.
Una gozada, vamos! pero a mí, me hacen sentir incómoda, que quereis que os diga. ¿Por qué? sencillo, porque desconozco el protocolo de una madre en un parque. Sí, no sé qué se hace. ¿Cómo hay que comportarse para ingresar en el selecto club del columpio?

Podría preguntar a otras madres, con el consiguiente riesgo de parecer mema. O acercarme a observar su comportamiento en la distancia, a riesgo de parecer una desequilibrada.
¿Llego una tarde cualquiera y saludo a diestro y siniestro: “Hola, soy J., esta es la gordita y hemos venido para quedarnos. Encantadas”? ¿Entro sigilosamente, como un ninja y evito el contacto visual con cualquier ser humano? ¿Me llevo toda la tarde twiteando a mi bola y vigilando que la gordi no se pegue un leñazo en el balancín? Ay qué dilema!!

parque_infantil

Y es que, alternar con otras madres que no conozco de nada y que pasan allí media tarde perdiendo los riñones detrás de su churumbel, me intimida un poco. Que una es muy vergonzosa!

Ayer, me armé de valor y me acerqué paseando. Si no hay nadie, me dije, entro, y así me voy familiarizando con el terreno. Lo cierto es que, entre semana no suele haber mucha gente, así que me valdría de campo de pruebas para el concurrido fin de semana.
Al llegar a la esquina, vi que sólo había una madre con su hijita. No sé, no sé…Un cara a cara entre la madre experta y la pardilla temerosa… Uf, tal vez en otra ocasión, además, la gordita va dormida…

Levanté la vista para convencerme de que no, no era buen día para mi debut, y oh, sorpresa, si conozco a la inquilina del parque! Ea, una ocasión en bandeja. Niña, despierta, que vamos para dentro, mamá tiene que hacer prácticas!

Este fin de semana aún es pronto, pero con el interés que le estoy echando, y la ayuda de mi mentora, creo que en pocas semanas el parque se va a convertir en nuestro hábitat natural, y espero poder lucir orgullosa mi carnet del club del columpio.

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3 Reflexiones sobre: “El club del columpio

  1. Pingback: Los columpios no son como los de antes: son parques de atracciones | La maleta de Mafalda

  2. Me he reido un montón con el club del columpio, es una situación medio rara verdad? Veo a tu peque acercandose al grupo de madres contigo de la mano y diciendo muy seria ” esta es mi madre, quereis ser sus amigas? Ale aquí os la dejo haceros amiguitas” jajaja gracias me he reido un montón

    • Jajaja, sí, Rebeca, al principio es muy duro tener que confraternizar con otras madres que no conoces de nada sólo porque tu bebé comparte zona de juegos con sus hijos. Pero poco a poco le voy cogiendo en tranquillo, tengo el carnet del columpio provisional, jajajja.

      Gracias por pasarte,
      Un beso!

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