Interrupciones

En general tengo dificultad para concentrarme en algo concreto. Voy saltando de idea en idea, no priorizo y practico la multitarea. Agolpo ventanas del explorador cuando trabajo (una, y otra, y otra…), me convierto en la mujer pulpo cuando cocino, y me lavo los dientes mientras me depilo.
Eso sí, cuando me llega la concentración, entro en un estado de trance que da miedito, por eso me irrita tanto que me interrumpan y tener que dejar a un lado lo que estoy haciendo.

Estando embarazada leí un artículo que decía que las mujeres, cuando están gestando, están más dispersas, sufren frecuentes distracciones y disminuye su nivel de concentración. Todo cierto, aunque, si un hombre tuviera la gran responsabilidas de traer a este mundo una personita, creo que también tendría la cabeza en
otra parte! Pero, ¿qué sucede después? ¿No hay estudios al respecto? Yo te diré qué viene después: comienza tu nueva y entrecortada vida.
Un continuo paréntesis, un mundo en el que la concentración como la conocía hasta ahora simplemente se esfuma. Los bebés huelen esos momentos de «distracción» de sus mamás y atacan 🙂
Vienen con el don de la oportunidad debajo del brazo.

pulpo

* Olvídate de los baños relajantes, las mascarillas para el pelo o la manicura, porque tu bebé considera ese momento el ideal para un ataque de mamitis.

* Ctrl+S, Ctrl+S! Guarda a menudo los documentos con los que estés trabajando. Es posible que te tengas que levantar una docena de veces, y al volver cierres sin darte cuenta el programa, y te lleves por delante lo poquito que has conseguido hacer.

* Comienzas a hablar por teléfono por fascículos. – ¿Qué tal te fue..? Un momento que la niña llora… Qué me decías?…No, no te metas eso en la boca!!…No, no es a tí…Sí, si te estoy atendiendo…

* Nunca más cenarás de un tirón. Justo cuando tengas el plato caliente delante, se despertará llorando y reclamando a mami.

* Si nunca antes usaste marcapáginas, compra uno, y hazte con una buena cantidad de post it para anotar.

* Cada minuto dura 60 segundos, no desaproveches ninguno. Te sorprenderás de lo que puede dar de si una cantidad de tiempo tan breve.

* Cocina con guantes. De otro modo, cuando tengas las manos pringadas de masa de croquetas, tendrás que coger a tu bebé después de un coscorrón.

* Despídete del silencio. Siempre habrá algún sonido perturbador. Un gimoteo, un ladrido, un juguete que pita…y si no lo hay, desconfiarás e irás a ver si todo está en su lugar.

Y poco a poco se van sumando más y más puntos. Y por mucho que estuvieras habituada a hacer varias cosas a la vez, tendrás que renovar tu técnica, o aprender otra totalmente mejorada. Entender que tu bebé siempre tiene una buena razón para interrumpirte, que no lo hace para fastidiar.
Y si a eso le sumas un poquito de yoga, o ejercicios de respiración para lidiar con el estrés que te va a suponer esto, mucho mejor.

Suerte que las mamás venimos con un chip que acelera la adaptación a este tipo de situaciones, aprendemos rápido y perdonamos aún más rápido.
Unos lo llamarán supervivencia, y otros, simplemente amor.

Y a ti ¿Quién te interrumpe?

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