Categoría: Ocio En Familia

Receta de Risotto de espárragos verdes

Quien me conozca bien sabrá que la cocina y yo no hemos sido grandes (ni pequeñas) amigas.
De los menesteres culinarios se ocupaba barba-papá, y yo me limitaba a sumar ingredientes: macarrones cocidos + atún + tomate + queso rallado. No tenía ni paciencia, ni interés y al parecer, tampoco le ponía esa dosis de amor tan necesaria.

Hasta que Masterchef llegó a mi vida (eso y que me propuse poderle ofrecer a la gordi variedad e inculcarle el gusto por la buena mesa). Qué entusiasmo le ponían, qué inventiva!! Me piqué, vaya, y empecé a darle caña a mi yo culinario.

Por eso, cuando desde Madresfera nos propusieron la promoción #MasterChefJuniorElCorteInglés para escribir una receta para hacer con los peques, no lo dudé, y elegí un risotto. No porque mi hija de quince meses tenga mano con el arroz, sino porque hasta el momento, es su receta favorita.

Así que, ahí va la receta de risotto de espárragos verdes.

6.risotto de espárragos

Ingredientes para 2 comensales
* 200 grs de arroz bomba
* 20 espárragos verdes
* 2 cebollas pequeñas
* 3 dientes de ajo
* 2 cucharadas queso rallado
* agua
* aceite de oliva
* sal
* pimienta blanca
* romero

Primero haremos un caldo con los espárragos. Nosotros (barba-papá es el mejor pinche que tengo) utilizamos espárragos congelados, pero lo ideal es que sean naturales. Cuécelos unos 12-15 minutos en agua salada. Sácalos y reserva el caldo.

4.esparragos

En una cazuela con aceite sofríe los ajitos y la cebolla, despacito para que se vayan ablandado. Añade el arroz y sigue rehogando. Vierte aproximadamente un tercio del caldo y déjalo que cueza suave unos 18 minutos. En ese tiempo vas agregando el resto del caldo, poco a poco para que no se reseque y consigamos la textura cremosa que buscamos.

3.cebolla y arroz

Mientras el arroz va haciéndose, trocea bien los espárragos dejando las yemas enteras, y saltea en la sartén con una pizca de sal.

Cuando el caldo se haya evaporado, espolvoreamos el queso rallado y el romero por toda la superficie y dejamos reposar un par de minutos. Antes de servir, remueve todo para que se ligue bien.

Para servir, utiliza un costapastas redondo (o el que tengas por casa) y rellénalo de arroz. Monta encima los trocitos de espárragos salteados y desmolda.  Nosotros lo decoramos con una pizca de salsa picante de tomate, que solemos tener hecha en casa, para darle una nota de color (una pijadilla que queda muy resultona).

Ea, qué aproveche!

SUSCRIBIR2

El club del columpio

Llevaba bastante tiempo resistiéndome, postergando el momento, dejando pasar los días para evitar a toda costa tener que llevar a la gordita al parque infantil. No es que sea mala madre y no quiera que mi hija se divierta, juegue, conozca más niños, es que me da un perezón increíble.

Ahora las zonas de juego infantiles no son como antes. Están super equipadas, con ese suelo blandito pero resistente para que los peques no se desollen las rodillas, esas casitas de varios pisos que acaban en un tobogán, columpios de madera que parecen salidos de un cuento, incluso un vallado con su puertita y todo para controlar a los fugitivos en potencia.
Una gozada, vamos! pero a mí, me hacen sentir incómoda, que quereis que os diga. ¿Por qué? sencillo, porque desconozco el protocolo de una madre en un parque. Sí, no sé qué se hace. ¿Cómo hay que comportarse para ingresar en el selecto club del columpio?

Podría preguntar a otras madres, con el consiguiente riesgo de parecer mema. O acercarme a observar su comportamiento en la distancia, a riesgo de parecer una desequilibrada.
¿Llego una tarde cualquiera y saludo a diestro y siniestro: “Hola, soy J., esta es la gordita y hemos venido para quedarnos. Encantadas”? ¿Entro sigilosamente, como un ninja y evito el contacto visual con cualquier ser humano? ¿Me llevo toda la tarde twiteando a mi bola y vigilando que la gordi no se pegue un leñazo en el balancín? Ay qué dilema!!

parque_infantil

Y es que, alternar con otras madres que no conozco de nada y que pasan allí media tarde perdiendo los riñones detrás de su churumbel, me intimida un poco. Que una es muy vergonzosa!

Ayer, me armé de valor y me acerqué paseando. Si no hay nadie, me dije, entro, y así me voy familiarizando con el terreno. Lo cierto es que, entre semana no suele haber mucha gente, así que me valdría de campo de pruebas para el concurrido fin de semana.
Al llegar a la esquina, vi que sólo había una madre con su hijita. No sé, no sé…Un cara a cara entre la madre experta y la pardilla temerosa… Uf, tal vez en otra ocasión, además, la gordita va dormida…

Levanté la vista para convencerme de que no, no era buen día para mi debut, y oh, sorpresa, si conozco a la inquilina del parque! Ea, una ocasión en bandeja. Niña, despierta, que vamos para dentro, mamá tiene que hacer prácticas!

Este fin de semana aún es pronto, pero con el interés que le estoy echando, y la ayuda de mi mentora, creo que en pocas semanas el parque se va a convertir en nuestro hábitat natural, y espero poder lucir orgullosa mi carnet del club del columpio.

SUSCRIBIR2

Halloween me parte el corazón

Entre Halloween y yo no hay química. No le entiendo, y me consta que él tampoco me comprende a mí.
Por mi parte lo he intentando todo, de verdad, pero nada, no ha surgido la chispa. Somos como el agua y el aceite, opuestos, jamás simpatizaremos.
Claro, que tampoco me sorprende, porque hablamos idiomas distintos.
A él le pirran los caramelos y las chocolatinas, a mí me tiran más los huesillo de santo y los buñuelos.
Su gusto por la decoración recargada y las paredes atestadas de telas de araña y murciélagos repugnantes choca con mis anhelos de casita limpita y sábanas en orden.

halloween

Él disfruta las largas noches presentándose en otras casas con su pandilla de amigos, mientras que yo prefiero un plan tranquilo al sol de la mañana.
Para él, octubre es un buen momento para disfrazarse, pero yo, definitivamente me quedo con febrero.
A la hora de ir al cine siempre discutimos. Estoy harta de que me lleve a pasar miedo con películas de adolescentes asesinos o muertos vivientes.
Tampoco acabo de entender su entusiasmo por destripar calabazas y aprovecharlas de candelabro, si tenemos unas lamparitas de noche de Lladró monísimas!
Por no hablar de que no trago a su gato, ese minino negro que me produce tanta alergia.

Y aunque estemos de acuerdo en que su madre es una bruja, lo nuestro es imposible.
Otro año será!

SUSCRIBIR2

De festival II parte

Después de nuestra experiencia el viernes, el sábado repetimos con la mochila. Suponíamos que habría algo más de público, y conducir el carro entre la gente me resulta un calvario. Además, qué caramba, la gordi está tan cómoda y mamá tan tranquila por tenerla pegadita a su pecho que bien merece el esfuerzo.

Como habíamos llegado más pronto esta vez, nos dio tiempo a acercarnos a la guardería a curiosear. Sí, guardería. Estos señores tienen una zona de guardería para niños entre 3 y 12 años. Puedes hacer uso de ella o no, pero al menos tienes la opción.

Entramos para ver a Grises. Parecía que la gordi ya se había acostumbrado a los cascos para el ruido, después de haber estado parte del viernes intentando una y otra vez zafarse de ellos, así que pudimos relajarnos, disfrutar del concierto y pegarnos unos bailoteos.

De festival II parte

A la gordi le encanta bailar. Al principio se conformaba con que la cogieras en brazos imitando bailar en pareja. Si te parabas, ella pataleaba para que continuases. Hasta que aprendió a mover los brazos, y luego la cabeza, y ahora, el cuerpo le pide baile cada vez que suena algo de música.

Teníamos un buen rato hasta el siguiente concierto, así que, decidimos acercarnos a cenar algo. En muchos festivales se desatiende bastante el tipo de comida que se vende. Deben pensar que por el simple hecho de ir, tienes que comer toda suerte de porquerías insanas a precio de oro, y encima estar satisfecho.
Yo soy bastante pejiguera con el tema, por eso me alegra bastante cuando encuentro alternativas de calidad. Pero como a esas alturas la gordi ya dormía plácidamente, no tuve ocasión de darle a probar mi exquisito kebab andalú.

Con el estómago lleno me flaquearon un poco las fuerzas, pero oye, ya que habíamos llegado hasta ahí no íbamos a irnos.
Menos mal, porque quedaba lo mejor. No sólo por dos pedazos de conciertos que hacía tiempo que no veíamos, sino por el ambiente. Era genial ver cómo pequeñajos de apenas cuatro años aplaudían sin descanso o cantaban emocionados junto a papá. Eran auténticos mini fans!!

Como llegará el día en el que la gordita no quiera salir con sus padres ni compartir aficiones, habrá que aprovechar lo máximo hasta entonces!

SUSCRIBIR2

Al agua patos!

Más allá de los parecidos físicos razonables, una de las cosas que más me llaman la atención de la gordita es que le gusten las mismas cosas que a mí: las manzanas, el pan, el mando de la tele, los taquitos de jamón, el agua… El agua en todas sus versiones. La bañera, el mar, y la piscina.

Cuando se acercaba el verano una de las conversaciones más recurrentes entre amigos y familia era qué reacción iba a tener en la playa, con el mar o en la piscina. «Seguro que le va a gustar», «a mi hijo las olas le dan miedo», «mi niña se comía la arena»… A mí realmente me daba un poco igual, pero ante tanto comentario, tengo que decir que me picaba un poco la curiosidad, la verdad.

Aunque de primeras el tacto de la arena no le agradó demasiado, con el mar fue un auténtico flechazo. Se tiraba de los brazos para bañarse, mojarse los pies, o chapotear.
Su reacción con la piscina no se quedó atrás. Por muy fría que estuviera, quería seguir dentro.

Visto lo visto, comencé a buscar dónde podíamos ir a natación en invierno. No pretendo que aprenda a nadar (que tampoco estaría de más!), sino más bien compartir con ella ese momento que le produce una felicidad infinita.

Al agua patos!

El lunes comenzaron las clases. Aunque el grupo es para bebés de 1 a 3 años, la gordita es la más pequeña con diferencia. Los demás sobrepasan los 2 años. Pero, ¿por qué? ¿por qué no hay bebés de su edad? Sencillo, porque las instalaciones no son muy cómodas para bebés con poca autonomía.
Acceder con el carro por los tornos de la entrada no es muy adecuado, por lo que vamos con la Tonga. Pero claro, desvestirte con la niña sentada en los bancos del vestuario (procurando que no se caiga), ponerle el gorro de látex o ducharte con ella en brazos, pues no es el colmo del confort que digamos.
Pero que todo es organizarse. No es tan complicado poner un pañal con una sola mano, o retirarle el gorro con la boca porque está mojada y no quieres soltarla por si se te escurre 🙂

Aún así, la experiencia está valiendo la pena. Ya hemos jugado con el churro, flotado, salpicado agua, mordido los pececillos de juguete, saltado desde la colchoneta, hecho amigos. Y seguro que aún quedan muchas más cosas por hacer.
Dentro de unos pocos meses, nos habremos olvidado de todos esos inconvenientes, y la gordi campará independiente por la piscina.
Y mientras ese día llega, paciencia!

SUSCRIBIR2

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies