La bendita, la boda y la envidia

Hoy no me voy a andar por las ramas poniéndoos en antecedentes o contando una bonita historia.
Hoy voy directa al grano: mi hija es una bendita. Así, tal cual.

Simpática y dicharachera. Besucona, de carácter tranquilo, y ritmo pausado. Aunque a veces también tiene su genio, claro (es una personita, no un florero.)

Acostumbrada a venir con nosotros a todos sitios, enseguida se adapta, se hace su hueco y se queda tan contenta. Cualquier situación es buena para llevarla. Como reuniones con amigos, eventos familiares, conciertos….Cualquiera menos a la boda de tu amiga.

¿Por qué? La razón es bien sencilla, por envidia. Sana, oiga, que soy su madre, pero envidia a fin de cuentas.

boda

Te has puesto monísima, te has pintado los labios y sacado el taconazo. Has cambiado las gafas por las lentillas, incluso te has arreglado las uñas. No te falta un perejil, que dicen por aquí.
Tanto esfuerzo para nada, porque la gente sólo tiene ojos para tu niña, su sonrisa y sus zapatitos brillantes. Habría dado lo mismo que te vistieras de buzo o con el chándal de táctel, eres invisible.

Sale en más fotos que tú. Primero porque todos quieren retratar ese gesto sonriente, esa carilla de guasa persiguiendo a un pato, y segundo porque tiene la habilidad de chupar cámara y taparte la cara.
“Mira qué chula esta foto que le he hecho”, “mira qué mona sale”,…parece que yo ni estuve allí.

Su ritmo es imparable. Incluso sin haber dormido siesta tiene una energía envidiable. Tú estás loca por meterte en la cama y ahí sigue ella, dándolo todo.
Año y medio frente a treintay…Eso y que ella lleva zapato plano.

– Se porta tan bien que tus amigas no paran de preguntarte cuándo le vas a dar un hermanito. Que la niña no da lata ninguna, que así da gusto, que te animes. Sin prisa señoras, que una no es mocita, pero aún está en edad de merecer.

Comes poco. Miento, no comes nada. Dejas escapar la bandeja de canapés porque estás persiguiendo a la del queso, que tú no puedes comerlo pero a tu niña le pirra.
Cuando llega el plato de lo postres piensas que es tu oportunidad, pero te mira con esa carilla de corderito hambriento y tienes que cederle la tarta de chocolate.

– Le has repetido quince veces a barba-papá que tenga cuidado de no mancharse el pantalón. Te pasas media fiesta mirando dónde te sientas para no engancharte las medias ni clavar los tacones en el césped. ¿Para qué? Para llegar a casa con el vestido y la chaqueta plagado de pintalabios con el que tus amigas han tenido a bien entretener a tu niña.

Y ya paro aquí, porque la lista es interminable y no quiero hacerme mala sangre ni aumentar mi resquemor.
Chicas, ¿ahora me comprendeis, verdad? ¡Así es imposible ir a ninguna boda! :)

¡Feliz lunes!

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Madres de día. Mamá Tierra

Conocí a Pili por casualidad. Bueno, y por amigos comunes. Al mudarme me había quedado descolgada de mi grupo de postparto, y cuando me dijeron que ella empezaba a trabajar como madre de día, y que además, disponía de un espacio perfecto para reunirnos una vez a la semana a compartir juegos con nuestros bebés, me dió un subidón. ¡Volvía a tener una tribu!.

Ya había leído alguna cosa sobre las madres de día, pero francamente, pensaba que eran iniciativas difíciles de encontrar por estas latitudes. Por eso, me ilusionó mucho conocer su proyecto Mamá Tierra y verlo crecer poco a poco.

Sí, ya sé, estás leyendo y aún no tienes claro de qué estoy hablando. Atento porque seguro que te interesa.

MadreDeDia

¿Qué es una madre de día?
Es una educadora que atiende a niños menores de 3 años en su propia casa mientras que los padres trabajan. Centran su labor en el cuidado y el acompañamiento, respetando en todo momento las necesidades y ritmos de cada niño, ofreciéndole toda la atención necesaria. Un recurso fantástico para padres comprometidos con la crianza natural y que no quieren que sus hijos estén en una guardería.

¿Dónde?
Lo habitual es que las madres de día acondicionen sus propias casas para cubrir los requerimientos de padres y niños. O lo que es lo mismo, espacios divertidos pero seguros.
Mamá Tierra por ejemplo es una casa con jardín que dispone de un lugar de juegos grande y luminoso, con un suelo mullido, un rincón para dormir la siesta y otro para desayunar. ¡Y sin olvidarnos del columpio y el arenero del jardín!

¿Cuántos niños y de qué edades?
Lejos de los ratios imposibles de las escuelas infantiles, Mamá Tierra trabaja con grupos reducidos de 3-4 niños hasta los 3 años. De esta forma, la atención es mejor y el vínculo personal más fuerte.

¿Cuántas horas? ¿Hay periodo de adaptación?
El número de horas no es algo fijo, sino que está consensuado con cada familia en función a sus necesidades. Esta flexibilidad, unido a un periodo de adaptación cuidadoso, ayuda al niño a sentirse seguro y confiado.

¿Quiénes son? ¿Qué tipo de formación tienen?
Aunque en otros países es una actividad muy frecuente, aquí aún andamos en pañales, y al no estar regulada, no hay un título específico para desarrollarla. Generalmente, son mujeres (y cada vez más hombres) con formación académica relacionada con la educación infantil, en muchas ocasiones con formación en pedagogía Waldorf o Montessori, pero por encima de todo con la convicción de que el respeto es la base de la educación.
Pili por ejemplo es educadora, licenciada en pedagogía, titulada en jardín de infancia, y mamá de una niña que la obliga a estar en continuo aprendizaje.

¿Qué las distingue de una guardería?
Las madres de día ponen especial énfasis en crear el ambiente idóneo, lo más parecido a su propio hogar, para que los niños sean los protagonistas de su desarrollo, alentándole a que haga las cosas por si mismos, y confiando en sus capacidades. Nada es impuesto, nada está preestablecido, porque lo que prima es la atención maternal que necesita un niño de estas edades.

¿Estará mi hijo seguro?
Mientras llega la regulación a nivel nacional, lo habitual es que las madres de día pertenezcan a asociaciones que supervisan su actividad a la vez que apoyan y difunden su trabajo. Igualmente, disponen de seguro de responsabilidad civil, lo que proporciona aún más tranquilidad.

Indudablemente, cada familia tendrá sus preferencias, y elegirá aquellos que cree más acertado para el cuidado y educación de sus hijos. Pero a veces nos encontramos con alternativas que desconocíamos y que merecen todas nuestra atención. ¿Os acordais del busque…compare…? pues eso.

Ya estás al tanto de qué se cuecen por Mamá Tierra ¿qué opinión te merecen las madres de día? ¿Creéis que es una buena opción?

Por cierto, si vives cerca de Conil y te interesa esta iniciativa o quieres más información, puedes contactar:
Pilar de la Rosa Sánchez // 667 90 66 66 // e-mail: delarosapilar@hotmail.com

¡Feliz fin de semana!

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Miércoles mudo. Empecemos a pensar

“Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá.
Participar es muy fácil, sólo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

ovejas_pensar

¡Feliz miércoles!

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Alimentando nuestra imaginación

¿Qué pensabas, que nos habíamos olvidado de ti? Nooo, no tendrás esa suerte :)
Lo que ocurre es que estamos alimentando nuestra imaginación. Estamos llenándola de experiencias, de palabras, de sentimientos, lecturas, olores. Le estamos dando de comer rico, haciendo una mezcla explosiva para poder compartirla con vosotros y seguir creando historias…
imaginacion

Pero esto no es sólo trabajo nuestro, no creas, puedes ayudarnos contándonos qué hace que tu imaginación vuele. Qué te gusta leer, qué es eso que te pone la piel de gallina, que te emociona. Aquello que te divierte y te saca la mejor de tus sonrisas. O aquello que te indigna y te da repelús.
¿Me ayudas?

¡Feliz fin de semana!

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Cómo hacer jabón líquido para la lavadora en casa

JabonLavadoraFinal

No sé si son estos tiempos que corren, o que considero que gastar por gastar resulta una ordinariez, o simplemente porque  me apetece descubrir formas más económicas y naturales de hacer las cosas. El caso es que he estado investigando cómo reutilizar materiales para hacer juguetes, o cómo hacer productos de limpieza caseros.

Me interesaba encontrar algún producto para la lavadora con menos químicos y más delicado para la piel atópica de la gordita. Y descubrí cómo hacer jabón líquido para la lavadora en casa con una pastilla de jabón Lagarto de las de toda la vida. ¿Suena bien, verdad?

Reconozco que el recuerdo que tenía del jabón Lagarto era el de una pastilla verde (Sí, me consta que una vez fue verde, long, long time ago) áspera y con olor a desinfectante de hospital. Nada más lejos.
Se trata de un jabón con un olor muy agradable, que lo mismo vale para un roto que para un descosido. Léase, tanto para la ropa, para las cacerolas, o para el suelo, y que en el mismo envase especifica que es biodegradable, desengrasante y excepcional para pieles delicadas. Y baratito oiga, que un paquete de dos pastillas cuesta menos de 1 euro.

En cuanto a la receta, no he encontrado unanimidad en las cantidades, así que he hecho mi propia mezcla, un poco a ojo, la verdad.

IngredientesJabón2
Ingredientes

* 70 grs. de Jabón Lagarto (1/2  pastilla aprox.)
* 3  Litros de agua
* Un vaso de agua
* 4 Cucharadas de bicarbonato

El procedimiento es sencillísimo. Mientras la cacerola con agua está en el fuego, ralla la pastilla utilizando un rallador. Te quedará similar al coco rallado.
Si no tienes uno a mano, puedes emplear un cuchillo, e ir sacando lascas poco a poco. Es igual, aunque llevará algo más de  tiempo que se disuelva.

JabonRallado

Una vez caliente el agua, añade las virutas de jabón y no pares de remover. Cuando estés segura de que está bien ligado y no hay grumos, diluye el bicarbonato en un vaso de agua (yo la calenté un poco previamente) y añade a la cacerola. Vuelve a darle un par de vueltas, retira del fuego y deja reposar.
La idea es que adquiera cierta textura, más espesa. Puedes mover la mezcla de vez en cuando para que no se generen posos.

Cuando esté frío sólo tienes que verterlo en el recipiente que más cómodo te resulte. Yo he reutilizado una botella de suavizante, de esos con tapón dosificador. Lo cierto es a mí me ha quedado bastante consistente. No creo que sea problema, tan sólo tendré que agitarlo un poco antes de usarlo.

¿El modo de empleo? Cargar la lavadora y añadir el cacito al tambor directamente . En mi caso, con dos cacitos he tenido suficiente, aunque no descarto aumentar o disminuir la cantidad según vaya familiarizándome con el jabón. La ropa está tendida, así que en unas horas os contaré cómo ha quedado.

Como era la primera vez y la verdad no tenía certeza del resultado, decidí no modificar la mezcla, pero una forma sencilla de “personalizar” el jabón es añadir a la olla algo de aroma, como ramitas de romero o lavanda. No olvides colarlo después.

¿Y tú? ¿Tienes alguna receta casera que quieras compartir?

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El síndrome de la madre sobr(a)e alimentada

Durante años he estado escuchando a mi abuela decir que ella engordaba de pena sin saber muy bien a qué se refería. Hasta ahora…

Es posible que antes de tener un hijo fueses de las que se cuidan. Hacías algo de deporte, tenías tiempo para vaguear en el baño mientras echabas unas sales a la bañera o te ponías una mascarilla, y fundamental, cuidabas tu dieta. Procurabas comer sano, nada de picar entre horas.

Seguiste igual de aplicada en el embarazo. Algún capricho, pero nada de excesos.

Una vez tienes a tu bebé, las cosas varían poco. En el postparto debes cuidarte, comer equilibrado…Está chupado, llevas haciéndolo media vida. La lactancia te da bastante hambre, pero oye, que te quiten lo bailao, porque ves cómo tu bebé mama sin parar mientras tú ya te puedes meter en tus antiguos vaqueros.

Pero…(por supuesto que tenía que haber algún “pero”)…llega ese momento crítico a la par que inolvidable en el que tu criaturilla empieza a comer solo.

Sobr(a)e alimentada

Te ha costado lo tuyo, y puede que se empeñe en usar la cuchara para comer espaguetis, pero en general se las apaña bastante bien. Se le caen cosillas al suelo, y descarta pequeños pedazos, que tú te llevas a la boca instándole a que se los coma también.

Asimila rápido e imita todos tus movimientos. Aprende enseguida que tú eres la persona que se come todo lo que él no quiere. Y de repente, siente una necesidad imperiosa de darte de comer. De ofrecerte un bocado tras otro.

Siento decirte que, has caído de lleno en el síndrome de la madre sobr(a)e alimentada. Sí, sobre alimentada porque te pegarás todo el día comiendo, a punto de reventar, y sobra alimentada, porque tu dieta consistirá básicamente en alimentarse de las sobras de tu hijo.

Si aún no sabes de qué te hablo estás de suerte, puede que estés a tiempo de evitarlo, pero si ya es demasiado tarde, no desesperes, hay trucos para sobrellevarlo mejor:

• Que le dé de comer papá. Está demostrado científicamente (seguro que alguien en algún lugar ha hecho experimentos con esto) que sólo afecta a las madres. El padre no se contagia. Eso sí, evita pasar por la cocina hasta que no se hayan tirado todos los restos a la basura o corres el riesgo de “sentir pena” y llevártelos a la boca.

• Entre horas ofrécele fruta. Puestos a comer, que al menos sean cosillas sanas. Nada de galletas, chocolates y demás chucherías. Él no las necesita, y tú menos. Recuerda, ¡te entran los vaqueros!

• Sírvete la mitad del plato. ¿Crees que es poco? Cuando te hayas comido tu plato y gran parte del de tu hijo, que te ha debido ver cara de famélica, verás que estabas equivocada. Además, siempre estarás a tiempo de servirte un poco más.

Ten siempre a mano un tupper. Asi podrás guardar inmediatamente lo que sobre y no te sentirás obligada a comértelo tú. Ojo, no vale meterlo en el tupper para acto seguido hincarle el tenedor.

Si no tienes perro, es hora de tener uno. Nadie estará tan complacido como él de comer todo aquello que sobra en casa.

Lejos de mejorar, si no se toma realmente en serio, el síndrome va endureciéndose, haciéndose progresivamente más resistente. Así que, por el bien de tu estómago (y del éxito de tu operación bikini) por favor, no dudes en seguir estas instrucciones y compartir conmigo cualquier remedio que conozcas y te haya resultado efectivo :)

¡Feliz semana!

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Así comenzó todo. ¡Felicidades barba-papá!

papa

Todo el mundo dice que barba-papá tiene cara de serio. Es reservado y un poco despistado. Nunca deja de pensar, inventar, resolver. No le gusta hablar por teléfono. Me regaña cuando dejo miguitas en la encimera. Duerme boca abajo. Se queja mucho, pero no va nunca al médico. Tiene su propio ritmo, más lento de lo habitual. La música siempre le acompaña. Poco paciente a veces. Y muy, muy testarudo.

Leal, noble y honrado, siempre está ahí cuando se le necesita. Fiel a si mismo, y capaz de vivir sin complejos. Es más inteligente de lo que piensa, y tiene más sentido del humor del que aparenta. Capaz de lo imposible cuando se lo propone. Comprensivo. Un valiente.

Así es tu padre gordita, aunque ya lo irás conociendo. ¡Felicidades barba-papá!

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Moxibustión. Mi experiencia

Si un embarazo fuera una película americana de adolescentes, el parto equivaldría al baile de graduación. Ese final por las que todas han suspirado durante el curso, que les ha quitado el sueño, y que esperan ansiosas y temerosas. La protagonista, tras multitud de tropiezos, logrará, no sólo ir al baile con el chico, sino que éste la bese y le confiese su amor verdadero.
Pero, ¿Qué pasaría si no llega a besarla? ¿o si alguien interrumpe ese instante mágico?

Cuando en la semana 32 el ginecólogo me dijo que ese bulto que asomaba a la altura de mis costillas era la cabeza de mi hija, que por tanto estaba en podálica (de culo, para entendernos), y que aquello sonaba irremediablemente a cesárea, lo primero que se me vino a la cabeza fue que no había llegado hasta el baile para que el protocolo de un hospital impidiera ese contacto tan necesario con mi bebé.

Sí, había hecho los deberes y tenía relleno mi plan de parto explicando mis prioridades, pero, tampoco tenía mucha fe en que, llegado el momento, alguien se preocupara en leerse aquella parrafada y respetara mis decisiones.

tripa

Me dediqué a andar a cuatro patas por el césped, a situarme en el borde de la cama de rodillas con las manos en el suelo, a hacer el pino en la piscina, a visualizar la posición correcta… y un sinfín de ejercicios que la matrona me iba recomendando para motivar a la churumbela a poner la cabecita mirando a la salida.

De casualidad me hablaron de la moxibustión. Me quedé perpleja, me generó cierta desconfianza, y aquello me sonaba casi a brujería. Ni siquiera lo busqué en google (nótese con esto el nivel de desinterés que despertó en mí).
Para mi sorpresa, unos días más tarde en la revisión con la matrona me sugirió probar esta técnica. Me dijo textualmente: “Si te aseguraran que, cogiendo el autobús y dando seis vueltas a la ciudad la niña cambia de postura ¿no lo harías? No es peligroso y no tienes nada que perder.
Aquello me pareció bastante contundente. Lo consulté con el ginecólogo y estuvo de acuerdo.

Para aquellos que a estas alturas estéis tan perdidos como yo lo estaba entonces, os cuento un poco:
La moxibustión es una terapia parecida a la acupuntura, puesto que estimulan los mismos puntos, pero empleando calor. Hay que valerse de un puro de artemisia vulgaris (moxa, en japonés) secada, prensada y envuelta en papel de morera. Así, el bastón al prenderlo, produce calor, pero no genera llama.

Cuando mediante esta técnica se persigue el giro del feto, el punto a estimular se sitúa en la parte exterior del dedo meñique del pie. La moxa se coloca a unos 3-4 cms de la piel para que se transmita calor de forma ininterrumpida pero sin llegar a quemar. 15 minutos con cada pie.

Hasta ahí perfecto, pero, ¿cómo se llevaba a la práctica correctamente? Y los bastones esos, ¿no creo que los vendieran en el supermercado, no? Además, y no menos importante, ¿cuánto me iba a costar?

Extraída de aquí

Extraída de aquí

Pregunté en un centro de acupuntura y eureka, parecía que estaban al tanto de la moxibustión y la practicaban. La acupuntora me explicó que se debían practicar seis sesiones en un periodo de no más de 10 días (interrumpiéndolo de inmediato el tratamiento en caso de que el bebé se colocara correctamente), empezando preferiblemente alrededor de la semana 32 y no más allá de la 36. Yo ya estaba casi de 37 semanas, lo que reducía bastante las posibilidades de éxito.

Quedamos en tener una primera sesión en la que enseñaría a barba-papá a cómo proceder, el punto exacto, el tiempo, cómo me debía colocar yo. Luego, el resto las practicaríamos tranquilamente en casa. El bastón nos lo proporcionaban ellos, y ante cualquier duda, podríamos acercarnos o llamar. ¿Coste total? el de la primera consulta, 21€. Iba tarde, tal vez la niña ya estaba demasiado grande para girar, pero no tenía nada que perder.

Lo cierto es que no sabía qué esperar, pero cuando, al poco de aplicar el calor, mi tripa comenzó a pegar saltos, mis esperanzas ganaron enteros. No era como cuando terminas de comer chocolate, eran movimientos más amplios. Como si se revolviera. Sentía una reacción inmediata. Nada de dolor, ni incomodidad, tampoco contracciones. El resto del día seguí apreciando más jaleo que de costumbre.

Como el tiempo se me echaba encima, decidimos repetir la operación los cinco días siguientes. Una semana tumbándome cada tarde en el sofá mientras barba-papá me aplicaba la moxa. Para luego abrir las ventanas de par en par, que el minúsculo salón terminaba oliendo como un fumadero.
No todos los días resultaron iguales. Siempre había movimiento, más que lo habitual, pero he de reconocer que no tanto como la primera vez.

La gordita no llegó a girarse. Puede que la moxibustión no funcionara, al igual que no lo habían hecho el resto de recomendaciones posturales, o que ya fuera tarde y no tuviera espacio para girar, o no quisiera o…qué se yo.
Aún así, creo que es una técnica a tener en cuenta (ojo, controlada por un especialista), y que sin lugar a dudas volvería a intentar si se me repitiera el caso.

¿Qué pensáis? ¿Conocíais este procedimiento? Si alguien lo ha probado, ¡no dudeis en compartir vuestra experiencia!

¡Feliz semana!

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Menos es más: kit de juego casero

Escena 1. Mañana del día de Reyes. Interior. Salón de una casa cualquiera. Día.
Una pareja mira embelesada a su bebé mientras éste comienza a desenvolver la montaña de regalos que han dejado los Reyes Magos para él.

MADRE
(Dirigiéndose al padre)
Espero que hayamos acertado con el muñeco. Me han dicho que es el más vendido, y que a los críos les encanta. Abre y cierra los ojillos, el cuerpo es de trapo y es muy manejable.

PADRE
(Resoplando)
Y más vale que le gusten los encajables, porque si no, no sé dónde vamos a meter las 120 piezas. Por cierto, ¿tenemos pilas para el osito cantarín? Me dijo mi hermana que no vienen incluidas.

Imagen extraída de aquí

Imagen extraída de aquí

Entretanto, el bebé ha logrado quitar el papel de regalo y abrir las cajas. Echa un vistazo curioso interesándose por lo que hay dentro. El papá inicia el juego mostrándole cómo se ensamblan unas piezas con otras, mientras que el osito comienza a sonar de fondo.
Transcurridos unos minutos el bebé deja el muñeco en el suelo para espachurrar el papel de regalo, y ríe con el ruido que provoca. Pasa el resto de la mañana transportando las cajas de un lado a otro del salón y explotando el papel de burbujas.

Los padres se miran desilusionados.

Fundido en negro.
Fin.

¿Reconocéis esta escena verdad? Los adultos a veces nos empeñemos en complicarles la vida a los niños. Les compramos cosas que creemos que necesitan, nos empeñamos en intervenir en su juego y dirigirles a cada momento, sin darles la oportunidad de hacer las cosas por sí mismos y que su imaginación trabaje. ¡Con lo divertido que es sentarte a observar simplemente cómo resuelven y utiliza los objetos cotidianos para el juego!

Nosotros hemos aprendido que menos es más, y tenemos nuestro kit de juego casero. 5 esenciales que acaban con el aburrimiento en un pispás.

Cajita con lentejas Fue el primero que probamos. Si se agita, el sonido es más agradable y relajante que el de una maraca. Si la caja es transparente, es muy entretenido verlas moverse en el interior cuando se gira el recipiente. Pesa muy poco y ella lo trae y lo lleva a su antojo.

Cartón de huevos Con un cartón de los pequeños es suficiente. En cada hueco le pongo algo que tenga por casa, como macarrones de colores que son muy vistosos, bolitas de papel de plata, o nueces. Se entretiene sacando las piezas y volviendo a ponerlas en su sitio. Estos cartones tienen infinidad de posibilidades para hacer manualidades, pero la gordi es aún pequeña para eso.

Garrafa de agua vacía Es muy manejable gracias al asa superior, y el tapón es más grande, minimizando el riesgo de que se lo trague. Le encanta arrastras la botella, enroscar y desenroscar el tapón (me sorprende la cantidad de veces que es capaz de repetir la operación) introducir objetos pequeños dentro, como castañas, para volverlos a sacar.

Linterna Tenemos una de esas pequeñitas para alumbrar en la bici con un botón trasero de encendido. Apagamos la luz, y, qué empiece la fiesta!

Pompero Hacer pompas, verlas brillar con la luz, perseguirlas para intentar tocarlas, oir cómo explotan y desaparecen. Exitazo, el más divertido de todos. Al principio tendrás qué soplar tú, pero verás lo pronto que aprenden y lo hacen ellos solitos.

Como veis son elementos que podemos encontrar en cualquier casa, o resultan sencillos de conseguir. Y vosotros, ¿tenéis algún juego casero?

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La fotosíntesis no es sólo para las plantas

Fotosíntesis. (De foto- y síntesis).
Proceso metabólico específico de ciertas células de los organismos autótrofos, por el que se sintetizan sustancias orgánicas a partir de otras inorgánicas, utilizando la energía luminosa.

Decir que las plantas necesitan la luz solar para vivir es una tremenda obviedad, pero ¿qué me decís de las personas?

fotosintesis

O la gordi tiene espíritu de orquídea (o de cardo, según el día) o sufre de tanorexia prematura, porque no perdona su ración diaria de solete. Le da una energía que ríete tú de los efectos vigorizantes del Cola Cao. Y es que, nada más levantarse te señala la persiana para que la subas y poder evaluar cuanto antes si va a poder disfrutar de un día soleado en el jardín, o va a tener que conformarse con corretear por un oscuro salón.

No voy a negar que algunas veces resulta molesta esa insistencia por salir (porque a testaruda no le gana nadie y aporrea la puerta y grita como si llevara una década sin pisar la calle), pero por lo general me alegra ver cómo recarga las pilas y el entusiasmo que le echa cuando oye un pájaro, descubre una flor o recoge una corteza de árbol.

Indudablemente, la que más disfruta con esta nueva vida en el campo es ella, eso ya nos lo imaginábamos, pero para barba-papá y para mí también ha supuesto un regalo aprender a ver las cosas de otro modo, y comprender que se puede ser feliz con las cosas más sencillas.

Así que, demostrado queda que la fotosíntesis no es sólo para las plantas.
Y vosotros, ¿sois de los que necesitan una buena inyección de sol para sobrellevar la semana? ¿Preferís los días grises?

En cualquier caso, ¡feliz y soleado lunes!

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