Mamá bipolar

Una es de nacimiento bastante observadora. Contemplar el comportamiento de sus congéneres y sacar conclusiones me resulta entretenido. De ahí que en estos últimos meses haya hecho grandes descubrimientos, y tenga un buen puñado de teorías sociológicas más o menos contrastadas.
Y hoy, me atrevo con la primera.

De los creadores de “Revolución hormonal” , “El sueño me confunde” “Se me cae la baba” y “Tetitas para qué os tengo”, llega un nuevo estreno, primicia mundial: Mamá bipolar.

bipolar

Pese a lo que pueda parecer leyendo el título, la mamá bipolar comienza a desarrollarse en el embarazo. Tomar conciencia de que una vida está creciendo dependiente de ti, siembra la semilla que hará que más tarde ostentes tu título con orgullo.

La mamá bipolar en prácticas (llamémosla MBP) lo mismo se inquieta porque su barriga da un vuelco, que se angustia si su bebé flota tranquilo sin dar muestras de jarana.

La MBP un día se mira horrorizada al espejo pensando que menudo tripón está echando, lo mismo que al siguiente piensa que, con las semanas de gestación que lleva, debería tener la barriga más abultada.

La MBP andará convencida hoy de que nunca ha tenido ni un cutis ni un pelo así de relucientes, para afirmar mañana que está fea como un troll.

La MBP proclamará a los cuatro vientos que el embarazo es lo mejor que le ha pasado en la vida, para, acto seguido, hartarse de llorar maldiciendo: “cómo se me ocurriría a mí meterme en este berenjenal”.

Una vez el churumbel ha tocado tierra, la MBP ya está preparada, y se dirige con paso firme en busca de su título definitivo. Y sus méritos como mamá bipolar van creciendo.

La Mamá bipolar  (MB) no se contenta con nada. Se lamenta de que su bebé no duerma ni a tiros por la noche, lo mismo que si su bendito lleva siete horas de sueño nocturno sin rechistar.

La MB se levanta convencida de que es fuerte y tiene superpoderes, pero al caer la tarde, se queja amargamente de la sobrecarga de trabajo y de no puede con todo, reclamando ayuda a gritos.

La MB se come a besos a su bebé. Se le eriza el pelo sólo de pensar en separase de él ni un segundo. Pronto pasará a ponerse como una loca porque le persigue por toda la casa un bebé-lapa que no la deja siquiera ir al baño.

La MB sueña con el modelazo del escaparate, ése que en rebajas, cae fijo. Pero cuando va de compras, vuelve con un par de camisetas comodísimas para dar el pecho y un arsenal de pijamitas para su bebé.

La MB espera ansiosa la noche en que pueda salir de marcha con sus amigas, pero llegado el momento, se llevará toda la cena llamando a casa para comprobar que todo está bien, y a las 23.30 estará bostezando como un oso y deseando meterse en la cama. Ay, pero qué bien se está en casita!

La MB cuenta los días para que su pequeño vaya a la guarde y poder trabajar al ritmo de antes, para luego llorar a moco tendido al ver horrorizada como su pequeño entra curioso en el cole sin siquiera mirarla ni despedirse.

Como os podreis imaginar, la lista es infinita, de ahí que la MB vaya ganando experiencia a base de práctica, llegando algunas a un nivel de maestría inimaginable para una reciente mamá bipolar como yo. Porque sí, lo confieso, yo también soy una de ellas. Mamá bipolar somos todas.

Y ahora, reconozcan que sin nosotras no habrían podido pasar este ratito de risas tan ameno, eh?
Atrévanse y pongan una mamá bipolar en su vida!

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Miércoles mudo. Siempre sale el sol

“Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá.
Participar es muy fácil, sólo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

Sol

¡Feliz miércoles!

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Plan semanal de comidas (descargable gratuito)

La semana pasada barba-papá estuvo haciendo un curso por las tardes. Como empezaba temprano y no le daba tiempo a regresar a casa a comer, decidió llevarse el tupper de buena mañana, y así poder comer casero aunque fuera en el trabajo. Eso nos obligaba a organizarnos un poquito mejor, ya que debíamos tener preparado el menú la noche antes.

plan_comidas

En casa solemos improvisar bastante en estos asuntos. Pensamos y preparamos la comida sobre la marcha, así que íbamos a notar el cambio. Pues bien, como casi todo, sólo hacía falta una pizca de interés. Buscamos un rato a última hora de la tarde, y a la par que que preparábamos la cena, dejábamos lista también la comida del día siguiente. Total, ya estás metido en faena, así que, tampoco cuesta tanto.

¿El resultado? Inmejorable. Ahorras tiempo, puedes economizar en la lista de la compra, evitar despilfarros, y currándotelo un poquitín organizarte un orden de comidas de lo más sanote.

Visto lo visto, el sábado dedicamos un buen rato a diseñar un plan semanal de comidas, intentando que fuera equilibrado, pero teniendo en cuenta nuestros gustos y las cantidades que solemos tomar. Es laborioso pero vale la pena. Lo ordenamos todo en una tabla y con la relación de aquello que necesitaríamos (ni más ni menos) fuimos a comprar.

Hemos colgado el plan en la nevera, para tenerlo siempre a la vista, y os animo a que hagais lo mismo.
Y para facilitaros la vida, aquí os dejo la plantilla que yo hice.
La podeis descargar e imprimirla gratis en casa. Ya no teneis excusa!

· Descargar plan semanal de comidas

Ya me contareis cómo os va.
Feliz fin de semana!

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Dancing queen

Que nos gusta la música no es ningún secreto. En casa solemos tener la radio puesta, escuchamos spotify o algún disquito. Tanto “adiestramiento” ha dado sus frutos, y la gordi comparte también ese entusiasmo.
Eso sí, ella no le hace ascos a nada, lo mismo es la musiquilla de un anuncio, los Fleet Foxes, Julio de la Rosa o Baby Radio. Cuando la música suena, empieza la fiesta: carita de felicidad, bamboleo de cabeza y se le van los pies. A bailonga no le gana nadie!

Con esa pasión que le echaba, pensamos que lo suyo iba a ser tocar algún instrumento. Suerte que en su cumple cayó un xilofono y nos dimos cuenta de que prefería escuchar más que crear, que si no, me veía ya con la guitarra y la batería versión mini en mitad del salón.

Imagen extraida de aquí

Imagen extraida de aquí

Descartada, al menos de momento, la carrera musical, parecía que la gordi iba más encaminada a ser una fan de menear el esqueleto, una dancing queen. Y cual hortera de los 80, se paseaba con la radio de barba-papá apoyada en el hombro pegada a la oreja. Digno de ver.

Esta niña necesita su propia radio ya!, le dijimos a Los Reyes Magos (las clases de danza las dejaremos para más adelante). Algo sencillito, que fuera fácil de transportar, resistente a caídas y que almacenara mp3. Y puestos a pedir, con una única versión por favor, nada de rosa para niñas, azul para niños, no se fueran a liar Sus Majestades.

Unas eran muy pijas, otras muy sofisticadas, para niños mayores, con precios astronómicos, recién salidas de un todo a cien…jo, qué complicado! Hasta que la encontramos…pero estaba agotada! Vaya, se conoce que hay una amplia tribu de bebés locos por la música ahí fuera.

Barba-papá no se dió por vencido y ayudó a Los Reyes buscando aquí y allá, hasta que la encontró en Amazon. Oe, oe, oe!

Yo no apostaba un duro por el regalo, todo sea dicho. Estaba segura de que sería flor de un día y se quedaría olvidada en algún rincón. Me equivoqué.
Con una tarjeta de memoria repletita de música variada, un asa que la hace fácil de transportar, unos botones enormes y un micrófo para pegar berridos, hemos despertado al monstruo enloquecido que vivía aletargado dentro la gordita. Su energía es desbordante y te persigue incansable para que la acompañes en sus sesiones maratonianas de baile y zapateo.
Con tardes como éstas, ¿quién necesita gimnasio?

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Receta de Risotto de espárragos verdes

Quien me conozca bien sabrá que la cocina y yo no hemos sido grandes (ni pequeñas) amigas.
De los menesteres culinarios se ocupaba barba-papá, y yo me limitaba a sumar ingredientes: macarrones cocidos + atún + tomate + queso rallado. No tenía ni paciencia, ni interés y al parecer, tampoco le ponía esa dosis de amor tan necesaria.

Hasta que Masterchef llegó a mi vida (eso y que me propuse poderle ofrecer a la gordi variedad e inculcarle el gusto por la buena mesa). Qué entusiasmo le ponían, qué inventiva!! Me piqué, vaya, y empecé a darle caña a mi yo culinario.

Por eso, cuando desde Madresfera nos propusieron la promoción #MasterChefJuniorElCorteInglés para escribir una receta para hacer con los peques, no lo dudé, y elegí un risotto. No porque mi hija de quince meses tenga mano con el arroz, sino porque hasta el momento, es su receta favorita.

Así que, ahí va la receta de risotto de espárragos verdes.

6.risotto de espárragos

Ingredientes para 2 comensales
* 200 grs de arroz bomba
* 20 espárragos verdes
* 2 cebollas pequeñas
* 3 dientes de ajo
* 2 cucharadas queso rallado
* agua
* aceite de oliva
* sal
* pimienta blanca
* romero

Primero haremos un caldo con los espárragos. Nosotros (barba-papá es el mejor pinche que tengo) utilizamos espárragos congelados, pero lo ideal es que sean naturales. Cuécelos unos 12-15 minutos en agua salada. Sácalos y reserva el caldo.

4.esparragos

En una cazuela con aceite sofríe los ajitos y la cebolla, despacito para que se vayan ablandado. Añade el arroz y sigue rehogando. Vierte aproximadamente un tercio del caldo y déjalo que cueza suave unos 18 minutos. En ese tiempo vas agregando el resto del caldo, poco a poco para que no se reseque y consigamos la textura cremosa que buscamos.

3.cebolla y arroz

Mientras el arroz va haciéndose, trocea bien los espárragos dejando las yemas enteras, y saltea en la sartén con una pizca de sal.

Cuando el caldo se haya evaporado, espolvoreamos el queso rallado y el romero por toda la superficie y dejamos reposar un par de minutos. Antes de servir, remueve todo para que se ligue bien.

Para servir, utiliza un costapastas redondo (o el que tengas por casa) y rellénalo de arroz. Monta encima los trocitos de espárragos salteados y desmolda.  Nosotros lo decoramos con una pizca de salsa picante de tomate, que solemos tener hecha en casa, para darle una nota de color (una pijadilla que queda muy resultona).

Ea, qué aproveche!

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Cómo hemos cambiado

La de vueltas que da la vida! Hace justo un año nuestra tienda aún estaba abierta, nos encantaba el proyecto. La gordita y mamá disfrutaban juntas en casa mientras barba-papá llevaba el timón.
Pero la vida (y la economía) nos deparaba sorpresas (una de tantas que vinieron después) y nos obligaba a un cambio de planes.

Hace justo un año escribíamos esto:

“Gordita, estos no eran los planes, pero te va a tocar empezar a trabajar con menos de 5 meses
Verás cómo te gusta estar en Quitapenas. Hay cosas muy chulas, y muchos colores!! Y mamá estará allí contigo. Pero tendrás que empezar antes de lo previsto.

Mira, te voy a contar una historia, espero no aburrirte…
Cuando papá y mamá te encargaron, hace como un año, tenían muy claro cómo se iban a organizar la baja maternal. Como soy autónoma, y aquí a los autónomos no nos tienen mucho en cuenta, la cosa estaba complicada, pero renunciando a alguna que otra cosita y aprovechando las pequeñas ayudas que por aquí nos ofrecían, parecía que al menos hasta los 9 meses no te ibas a tener que mover de casa.

cambioPlanes1

Bueno, eres pequeña para entender todo esto, pero papá y mamá cogieron la libreta, empezaron a escribir números, y más números… y si el año no se daba del todo mal, entre la prestación que iba a recibir mamá durante las 16 semanas de baja, la bonificación de las cuotas de la seguridad social en ese tiempo, y la bonificación durante el primer año tras la reincorporación, tachán tachán! nos salían las cuentas! Contrataríamos a alguien y…¡La gordi y mamá podrían quedarse en casa sin trabajar al menos hasta junio!

Ay… pero llegaron las “medidas de austeridad” y los “recortes”, y cuando tú todavía seguías en mi barriguita, un día de playa, entró en vigor una cosa muy complicada que llamaron “reforma laboral”. Entonces andábamos muy entretenidos escogiendo nombre para tí, así que no reparamos en si afectaba a nuestros planes, y además, como los autónomos no contamos, pensamos “total, ni se habrán preocupado en recortarnos”. Pero oh, oh… cuando ya estabas aquí, un día, leyendo blogs y cosas de esas que mira mami, de repente vimos que en la reforma esa tan fea, ¡nos habían quitado de un plumazo la bonificación de 1 año por reincorporación! Aaaaay! Cogimos la calculadora, rápidamente… y… ¡¡eso son 3.000 € menos!! ¡¿y mi libreta?!

Papá y mamá no se lo podían creer. Tanta programación, tanta previsión… y ahora, había que cambiar de planes a toda pastilla! No, no, no, no, no!!! mamá no lleva nada bien eso de improvisar :S
Vuelta a los números, a revisar la hucha, a pensar y pensar…tenía que haber un remedio!!
Pero nada, tras noches de desvelos, lloreras y sofocos, decidimos que la única solución posible era que volviera a trabajar antes de lo previsto. Y claro, tú tendrás que acompañarme porque a estas alturas aún eres muy pequeñita para pasar la mañana lejos de mami, y además, nadie te da la teta como yo.

Por eso, como este mes es un poco tontorrón, hemos acelerado la puesta en marcha de la tienda online, y mientras que esperamos a que lleguen las cositas nuevas a Quitapenas, tú y yo vamos a seguir pasando las mañanas en casa (o de paseo!) y papá abrirá la tienda por la tarde.
Y a mediados de febrero te incorporarás al equipo Quitapenas, junto a mamá, papá y Coco. Eso sí, tú tendrás tu rinconcito de juego, con Marisol y el resto de tus muñecos.

Gordita, espero que algún día comprendas los motivos de esta situación y no nos lo tengas en cuenta.
Ojalá que cuando crezcas, si te decides a ser mamá, los que mandan se hayan dado cuenta de lo importante que es para un bebé estar junto a su mami, y espero que entonces sea posible disfrutar de un período superior a las escasísimas dieciséis semanas actuales, y que todas, incluso las autónomas puedan gozar de un buen permiso de lactancia.

Un besito mi amor! “

Cómo hemos cambiado! Después de estos vinieron muchos más, y no todos agradables. Pero la suma de todo eso ha hecho que estemos ahora por aquí. Tal vez tengamos que dar las gracias.

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El error de etiquetar

El sábado por la mañana vivimos una situación un tanto incómoda, de esas que te hacen pensar en que somos una pieza crucial en la visión de uno mismo que tendrá nuestro hijo en el futuro.

Entramos en una tienda justo al mismo tiempo en que lo hacía otra mamá con un niño de poco menos de 2 años en su sillita. La tienda era lo suficientemente pequeña como para tener la certeza de que el chiquillo no estaba llorando, ni gritando. Si alguien me hubiera preguntado, habría jurado que estaba en completo silencio comiendo una galletita. La madre en cambio, bastante parlanchina, no paraba de dirigirse a él repitiendo que se estuviera quieto, que se estaba portando muy mal, y que era un niño malo. Pensé que la reprimenda era consecuencia de algo que el niño había hecho antes de entrar.

Mientras esperábamos, la gordi empezó a impacientarse y me puse a dar vueltas enseñándole las telas estampadas. No tardó en ver al niño, señalarlo y acercarse. Inmediatamente la madre volvió a recriminarle, a decirle que no se le ocurriera pegar a la nena, que era un bruto y un cafre. ¿A qué venía aquello? No se había movido del carro, ni podría, porque estaba atado.

etiquetar

Mi hija seguía fascinada con el muchacho, así que, comenzamos una típica conversación de madres. Lo cierto es que decir conversación es apuntar muy alto, realmente se trataba de un monólogo. La mujer nos explicaba con todo lujo de detalles lo horriblemente travieso que era su hijo, que era un salvaje, un bestia, muy malo, todo lo contrario a su hija mayor, a la que incluso le pegaba. “Su Mercedes” era una niña buenísima, educada y muy tranquila, todo candor al parecer. No les había dado un problema jamás, y daba gusto salir a cualquier lado con ella, no como con éste.

“No será tan malo, mujer, si tiene carilla de bueno”, le decía yo para romper una lanza en favor del pobre niño, pero lo cierto es que de lo que tenía ganas era de decirle que cómo se le ocurría minarle la moral a su hijo de aquella manera, y que, si a mí me estuvieran todo el santo día comparándome con mi hermana, también tendría ganas de pegarle.

No dudo que aquella mujer quiere lo mejor para su hijo, y que piensa que todo lo que hace es por el bien del mismo, pero esa actitud tampoco debe ser excusa para el todo vale. Tenemos que ser responsables de nuestros actos. Señora, párese un momento a pensar, y no se sorprenda de que su hijo en un futuro no muy lejano acabe adoptando el rol de malo, porque lleva etiquetándole así toda la vida.

Nuestros hijos pequeños no tienen más referente de cómo son que el que les enviamos nosotros a través de nuestros mensajes (verbales y no verbales) de ahí la necesidad de medir nuestras palabras y abogar por enseñar en positivo. No digo que sea sencillo, pero a veces tan sólo basta con ponernos en su lugar, en pensar cómo se deben sentir, en armarse de paciencia y no cometer el error de etiquetar.

Habrá quien piense que estas son cosas modernas de padres de la escuela de “hay que dejar que los niños hagan lo que quieran” (sic) Hay que ver cómo nos gustan las etiquetas, eh?
No, no va de no poner límites, se trata de la actitud y la forma de introducir dichos límites, de cómo son nuestros hijos y de lo que nos empeñamos que sean.

Y tú, ¿qué piensas de etiquetar?

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Típica atópica

La piel de la gordi es finísima, tersa y suave, como la de mamá. Y a la vez también es blanquita, delicada, y atópica, como la de barba-papá.

La genética manda, así que nuestra gordita tiene dermatitis atópica desde el nacimiento. Mejor eso que unas orejas despegadas, no? 😉

Es cierto que al principio te angustia un poquito ver ese cuerpecillo tan frágil con la piel escamosa y enrojecida, pero, al menos en nuestro caso, no ha sido nada que con unos buenos cuidados, un poco de precaución y sentido común no hayamos podido regular (y algún medicamento en contadas ocasiones)
Por eso, porque nos ha ido bastante bien, me he decidido a contaros nuestros truquillos, por si os pueden ser de utilidad. Son pautas bien sencillas y lógicas. Nada de sacrificar cabras o untarle pis de gato a la criatura, no temáis!

Antes de que alguien venga criticando, aviso: no tengo más formación cualificada que haber mantenido a raya la típica dermatitis atópica de mi hija estos 15 meses.

piel_atopica

1. Quien decide que tu hijo tiene dermatitis atópica es el pediatra o dermatólogo.
Ni tu vecina, ni tu suegro, ni la revista Saber diagnosticar tienen la capacidad para decidir qué le ocurre a tu hijo en la piel. No, medicar al tún-tún, tampoco es una opción!

2. No busques en internet.  Seguro que en google podrás encontrar una amplia variedad de imágenes de eccemas cien veces más graves que los de tu hijo, pero ¿es necesario ponerse en lo peor?

3. 100% algodón.  Evita vestirle con tejidos sintéticos (acrílico, poliéster, nylon) o aquellos que produzcan escozor, como la lana. Puede que el algodón se arrugue más, pero es mucho más confortable! Y no olvides quitar esas incómodas etiquetas que pican.

4. Evita temperaturas extremas.  Los meses de frío empeora y hay que ser más precavido. Pero cuidado, el exceso de calor tampoco le hace bien, no le abrigues demasiado para que no sude.

5. Limita el uso de detergentes y suavizantes.  Son abrasivos e irritantes, así que, cuanto más lejos, mejor. Tranquila, no se trata de lavar a mano, pero tampoco de que todo huela a “Flor de Otoño”. Con un buen enjuague vamos listos.

6. Baño días alternos.  El agua reseca mucho la piel (y si es muy caliente, peor). Si ves que el churumbel está realmente guarrete, dúchalo. Queda igual de limpico pero evitas tenerlo en remojo.
¿Y en verano? Por lo general, la dermatitis mejora bastante y el agua solemos utilizarla más fresca.

7. Gel específico.  Hay muchísimas marcas, tanto en farmacias como en supermercados. A nosotros personalmente, el de Mercadona nos va fenomenal. Cuando tu hijo aún es muy chiquito (y no se guarrea tanto gateando o explorando), si puedes evitar incluso estos tipos de geles, mejor.

8. Hidratación.  Cuanto más hidratada y flexible está la piel, más difícil se lo ponemos a la dermatitis. Lo ideal es aplicarle cremita dos veces al día. Siempre después del baño y por ejemplo, al vestirle por la mañana. Nosotros solemos alternar aceite de almendras con la crema especial para pieles atópicas también de Mercadona (no, el señor Juan Roig no me ha patrocinado el post).
Sí, hay criaturitas que no hacen buenas migas con las cremas, pero si en lugar untarle como si fuera una tostada, te curras un masajillo y haces de ese momento algo divertido, verás qué pronto se acostumbra a esa rutina.

Aunque parezca que son muchas cosillas, con un poco de práctica enseguida las haces casi sin pensar. Aún así, si te olvidas de algo, pasa por aquí cuándo quieras!

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Besos y otros pequeños detalles

La gordita ha aprendido a dar besos. ¿Qué? ¿cómo?¿15 meses y aún no sabía dar besos?
A ver, aguafiestas, que hay que explicarlo todo.
Hasta el momento, tan sólo sabía emitir un sonidito mimoso cuando le pedías un beso, pero ahora…ahora es toda amor, pone morritos y te los da sin necesidad de pedírselos, cuando ella estima conveniente.

Cualquier ocasión es buena. Si te ve echada en el sofá, por ejemplo, se acerca a darte un besito en la nariz, o se abraza a tus piernas en mitad del pasillo para darte uno en una rodilla.

besitos

Como a cada beso nosotros respondemos con mucho entusiasmo y un sonoro ¡gracias!, así sigue ella, motivadísima dándole besos hasta a los armarios de la cocina.

Por mi parte, también estoy emocionada con esta nueva práctica, porque afortunadamente soy el centro de la mayoría de esas muestras de cariño, y no voy a negar que eso me pone tierna!
Hoy sin ir más lejos, ha actuado como una perfecta enfermera, enchufándome el termómetro cada diez minutos, acariciándome el pelo y regalándome besos y más besos. Ay!

Supongo que esto será una etapa pasajera, con fecha de caducidad, igual que lo fue la época de llevarse día y noche con la mano en la boca imitando al jefe indio, la de tirarse de sus recién descubiertas orejas, la de dar sustos (buh!) o el interminable idilio con el libro de los animales.

Pero hasta que ese día llegue, voy a seguir divirtiéndome con esa fuente inagotable de besos que tengo (ahora) por niña y que me recuerda que la felicidad está casi siempre en los detalles.

Buen fin de semana!

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Año Nuevo

La primera vez que oí (más bien leí) la expresión “Propósitos de Año Nuevo” fue en el libro de inglés del colegio. Lo recuerdo perfectamente, Arthur y Mary tenían una lista de buenas intenciones que deseaban llevar a cabo en el año venidero. Dejar de fumar, ir al gimnasio, leer más…nada nuevo en el horizonte.

Creo que hasta ese momento, mi punto de inflexión anual se situaba en septiembre, con el nuevo curso, más que en enero. Pero a partir de entonces sentí la necesidad de cerrar etapas dos veces al año.
En septiembre pongo el foco en aspectos laborales y en enero, me centro en cambios más profundos.

AnnoNuevo

2013 ha sido un año raro, desgarrador, cruel, largo, pero a la vez muy satisfactorio y enriquecedor.
No lo voy a olvidar fácilmente, desde luego, pero necesito que termine ya. Necesito cerrar esa puerta, dejar atrás mucho lastre y continuar con todo lo bueno que me queda y con lo que, seguro, está por llegar.

Por tanto, esta vez paso de hacer balances y de escribir interminables listas que sé que jamás cumpliré.
Mi único objetivo para el nuevo año será pasar página y disfrutar de lo que ya tengo, que no es poco (Ay, cómo nos gusta quejarnos!). Seguir siendo feliz, porque… ¿hay algo más importante que eso?

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