Feliz Navidad

Este post no creo que sea de los más leídos del blog, ni lo pretendo, oiga, que no quiero ser la causante de ninguna desavenencia familiar. Porque, estarán de acuerdo conmigo, en que este día no está en el calendario para perder el tiempo leyendo las andanzas de alguien como yo.
Que hoy (y mañana!), independientemente de creencias y costumbres, son días para estar con la familia. Y, aunque os tengo mucho aprecio, de verdad, me vais a disculpar pero no somos parientes.

navidad

¿Qué para qué escribo entonces? Sencillo, para deciros que estoy ocupada, que este año hacemos de anfitriones y eso es mucha faena, que se hace con mucho gusto, pero que ocupa su tiempo.
Pero sobre todo, que no me da la gana de que nada ni nadie me robe minutos para estar con los míos, que es lo que toca, lo que me pide el cuerpo.

Y deberían hacer como yo. Así que, al primero que yo vea aquí leyendo, le doy un tirón de orejas bien fuerte y lo mando a la cama sin cenar. Tienen dos días por delante para reir, comer, discutir, beber, amarse, llorar, besarse, echar de menos y de más. Disfruten. Hagan eso y mucho más, pero no pierdan el tiempo.

Feliz Navidad!

Queridos Reyes Magos

Ésta iba a ser la típica entrada en la que me dedico a escribir una carta a los Reyes Magos de parte de la gordita. Pediría un montón de regalitos chulos, modernos, preciosísimos y más o menos útiles.
Incluso puede que lo ilustrara con estupendas imágenes de catálogo y las direcciones de dónde poder comprarlo todo.

Pero no nos engañemos, que a estas alturas ya nos vamos conociendo, sería un post típico, un pelín sosaina y sobre todo, ¿de verdad es eso lo que quiere la gordi, lo que ella pediría?

Rotundamente no. Mi hija, al menos de momento, es bastante más austera y se conforma con dos o tres cositas. Y todas ellas ya las tenemos en casa.
Así que, cambiamos el plan, y, siguiendo la idea que me pasaba Mel, voy a dejar que sea la gordi la que elabore su propia carta.

carta_reyes

Queridos Reyes Magos,

Aprovechando que mi madre anda algo desequilibrada y me ha dejado escribiros personalmente, aquí van mis peticiones

· Un rollo de papel de plata O de film transparente, que tampoco me viene mal. No entiendo por qué mamá sólo usa trozos pequeños para tapar la comida, con lo divertido que es tirar de un extremo y ver cómo se desenrolla. Por no hablar del ruido que hace cuando lo espachurras!

· Secador de pelo Papá se empeña en darme calor en la cabeza con este chisme naranja después de bañarme. Le tengo que decir que es mucho más divertido tirar del cable cuando está enchufado, lanzarlo al suelo o golpear la puerta con él.

. Gafas Llevo detrás de una de éstas desde hace mucho. Mamá las lleva todo el día, y se enfada bastante si se las quito. Y si las tiro al suelo incluso grita. Diversión asegurada!

. Recogedor De plástico y ligero, para que pueda agitarlo al ritmo de ca-ca…ca-ca mientras me van cayendo las pelusas por la cabeza.

. Móvil Todo el mundo tienen uno y se pasan el día entero mirándolo. Puesto que nadie me deja el suyo, necesito uno sólo para mí!

. Un vaso grande, lleno de agua, como el que usa el perrito para beber. Nunca se sabe cuándo voy a necesitar lavarme las manos.

· Mando a distancia Ese trasto es flipante. Impredecible. Unas veces sólo se iluminan las teclas, otras se enciende la tele de repente, o se pone la música a tope. Lo necesito!

· Tarjetas de crédito Últimamente las veo poco, pero mamá se pone como loca cuando las saco de su monedero y las cuelo por detrás del sofá.

· Cerveza fría y café caliente Sólo vosotros podeis conseguirme esto. No lo he probado nunca, pero algo que beben a diario y se ofrece a las visitas debe estar realmente delicioso.

· Un bote de especias Comino en grano o pimienta negra me van bien, pero si pudiera ser uno de esos con bolitas de colores como el que usa mamá para las tartas, sería la bomba!

· Un teclado de ordenador ¿Hay algo mejor que el sonido de una barra espaciadora bien aporreada?

· Suela de zapatos Preferiblemente de goma, gruesa y bastante sucia, que si no, el sabor no es el mismo.

Creo que con esto puedo ir tirando, y por favor, recordad que, para haber sido mi primer año de vida, me he portado estupendamente.

Y vosotros? ¿Ya habéis escrito vuestra carta a los Magos de Oriente? ¿Qué vais a pedir?

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Tengo tetas, luego me informo

La gordita y yo llevamos casi 15 meses de feliz lactancia materna. Estamos tan contentas, y pensamos seguir así hasta que nos dé la gana. Cualquiera le quita su tetita de su alma, y cualquiera me quita a mí esos ratitos con ella, todo sea dicho!

Afortunadamente ha sido un camino sencillo de andar, en el que las cosas han ido sucediendo sin sobresaltos ni problemas. Exceptuando un porrazo, y un mordisco cafre que me tuvo un par de días con una cataplasma de arcilla, nunca hemos tenido ningún contratiempo. Hasta ayer.

A última hora noté un pecho más lleno que de costumbre. No había pasado mucho rato desde que la gordita había merendado y me extrañó notarlo tan inflamado.
Al acostarla le ofrecí ese pecho para descongestionarlo, pero por mucho que ella mamaba no se vaciaba. Algo no marchaba como debería.

Siguiendo las indicaciones que en su día me dio la matrona, cogí un cuenco con agua caliente, eché unas gotitas de esencia de lavanda, mojé una toalla y me fui aplicando calor húmedo a la vez que masajeaba la zona, a fin de hacer fluir la leche y ayudar a que la obstrucción se disolviera. Empezaba a doler y mucho. Me extraje algo de leche, pero salía apenas un hilillo y la teta tenía un aspecto algo extraño: vacía por arriba pero inmensa en la parte inferior y el lateral cerca de la axila. Además, la zona estaba enrojecida y caliente.

bebe_mamando

A las 4 de la mañana, entre el dolor, la sensación de fiebre y la de vueltas que le estaba dando al tema, me levanté. Si era como yo pensaba una obstrucción de algún conducto, ¿por qué no funcionaba el calor? ¿por qué la niña no me vaciaba el pecho? Ajá, lo tengo! Me miré y allí estaba, una perla de leche en el pezón. Efectivamente existía un atasco, pero el tapón estaba justo en la salida!
Con agua caliente y una toalla fui frotando con mucho cuidado para reblandecer la ampollita. En cuanto se abrió, comenzó a salir toda la leche acumulada durante tantas horas y la mejoría fue casi inmediata.
Además, ya he hablado con mi asesora de lactancia para saber qué hacer a partir de ahora. Parece que la perlita es superficial pero quiero estar preparada en caso de que vaya a más.

Y pensareis que para qué cuento yo esto y que qué os importa si tengo o no la teta pocha. Muy sencillo, para demostrar que la información es poder, y que, de no haber tenido toda la información, el apoyo y el asesoramiento que me han brindado tanto mi matrona, como el grupo de lactancia, mi grupo de postparto, y mis lecturas varias (gracias prima M. por regalarme ese libro) , probablemente, me habría pasado la noche en urgencias o habría tirado la toalla y forzado un destete repentino.

Cada día hay más recursos actualizados, gratuitos en su mayoría y al alcance de cualquiera con inquietudes. Si te lees hasta el envoltorio de los chicles, ¿por qué no hacer lo mismo e interesarte por lo que va a ser tu herramienta de trabajo?.
Seguro que investigas para sacarle el juguillo a las funciones de tu teléfono, pues haz lo mismo con tus tetas, que además, no has tenido que gastar un duro en ellas (o sí, pero eso no es asunto mío) y tienen más prestaciones que tu smartphone.
Y no es que para dar de mamar nos tengamos que poner a estudiar, sino que somos tan modernos, tan avanzados, tan civilizados, que a veces olvidamos nuestros instintos y no vienen mal unas clasecitas extraescolares y un poco de apoyo.

Además, la información te da capacidad de decisión, para que nadie te obligue a nada ni decida por tí. La última palabra la tienes tú, con independencia de lo que te cuente tu amiga o tu vecina del quinto.
La información te da confianza en lo que realmente puedes hacer y lo que no, y destierra mitos y temores.
Mantenerte informada es tan fácil o difícil como tú quieras.
Por mi parte, está claro que no lo sé todo, pero desde luego, nada me va a impedir dejar de aprender.
Tengo tetas, luego me informo.

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Trucos para ahorrar con un bebé en casa

Traer a un churumbel al mundo es caro. Sí, lo es, y quien te diga lo contrario es que no vive en este planeta o es inmune a todos esos anuncios y escaparates con artículos para bebés monísimos de la muerte que te llaman a gritos y te hacen creer que serás una madre horrible si no te llevas todo eso para tu retoño.
Por eso, desde el mismo momento en el que ves las dos rayitas del predictor, tu cartera empieza a temblar.

En mi caso, como ya he contado en esta entrada al principio, se trataba de una cuestión de espacio más que de ahorro, pero una cosa llevó a la otra, y mira tú por dónde, conseguí no derrochar en exceso. Pero no voy a engañar a nadie, que también cometí grandes errores.

ahorro

Hoy, para subirme el ánimo, os cuento aquello que hicimos bien. Cada quién tendrá sus cosillas, pero estos han sido mis trucos para ahorrar con un bebé en casa:

· Limitar las prendas de “primera puesta” Para quien no lo sepa, los bebés crecen. Mucho y muy rápido. ¿Te compensa gastarte un pastizal en bodies, camisitas y peleles que va a poder usar un par de semanas en el mejor de los casos?

· Aceptar ropa prestada Reconozco que al principio la idea de que mi niña fuera por ahí con ropa heredada no me agradaba demasiado, pero con una máquina de manchar en casa, terminas convertida en una experta traficante de bodies, pijamas o polainas, que no sabes lo que se cotiza un abriguito en el mercado negro!

· Segunda mano Cada vez hay más tiendas y webs con cosas chulísimas, en perfecto estado y precios muy competitivos. Calma tus ansias de comprar sin que te afecte al bolsillo.

· Comprar en las rebajas de la temporada anterior A finales de febrero seguro que encuentras algún chollazo de esos de “ya para qué quiero esto si la primavera está a la vuelta de la esquina” ¿Ejemplos? un, dos, tres, responda otra vez…un saco para la sillita. Terminan muy rebajados y verás como el invierno que viene lo agradeces.

· Pedir regalos útiles Vale, a lo mejor esto te da palo si quien te regala no es alguien de confianza, pero, en cuanto oigas la frase “no sé qué regalarte, ¿Ne-ce-si-tas-al-gooo?” Lánzate! Antes de que te endosen otro jersey de lana, pídele ese juego de cuna que tanto te gusta!

· Cosméticos de bebé ¿Desde cuándo un recién nacido usa más cremas y cosméticos que su mamá? ¿Me he perdido algo? Estando aún en la clínica compramos un bote de aceite de almendras dulces de primera presión: la piel del bebé no necesita otra cosa. Todavía nos dura.

· Menos toallitas y más esponja Una esponja, agua templada y el culete de tu niño te hará fiesta cada vez que le cambies. Ahorras en toallitas, y con lo irritantes que suelen ser, también en crema para las escoceduras. Y si la esponja no te convence, siempre puedes fabricarte tus propias toallitas caseras.

· Teta Nunca me he planteado la lactancia materna como un ahorro, pero es indudable que lo es. ¿Cómo puede ser tan cara la leche de fórmula? ¿Qué es, leche de beluga? Y como el chiquillo no se come eso a cucharones, súmale biberones, tetinas y demás enseres.

· Cuna colecho casera Una cuna de Ikea con dos alturas, unas bridas y un barba-papá manitas han sido suficiente para tener una cuna colecho baratita y con muchas posibilidades.

· Foam como protector Cuándo la gordita empezó a utilizar la cuna como un ring de boxeo, tirándose contra los barrotes, decidí que necesitaba algo más seguro que los protectores estrechos que tenía. Opté por planchas de foam al corte. Hay muchos grosores, pero a nosotros, como la gordi aún es peso semimosca, con 4 cm nos basta.

· Menaje Conozco bebés con una vajilla que ya la quisiera la Preysler. Vasitos antiderrames que terminan con tu hija chorreando agua. Platos de melamina con tantos colores que distraen, cucharitas minúsculas…¿Necesitas todo eso? Nos apañamos con un par de juegos de platos y cubiertos que me regalaron, y con unos vasitos de plástico que tenía ya por casa.

· Comida Nada de comer a la carta. Todos comemos juntos y lo mismo. La gordi come puré si barba-papá y yo comemos puré, pero si hay caballa, pescadito para la señorita!

Seguro que se me dejo algún truquilo más en el tintero, pero creo que estos son nuestros destacables de los últimos 14 meses. Y tú, ¿cómo te las apañas para que tu tarjeta de crédito no te mire mal?

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Miércoles mudo. Tan lejos, tan cerca

“Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá.
Participar es muy fácil, sólo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

J&E

¡Feliz miércoles!

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Nos han dado un premio

Dice el refrán que, es de bien nacido ser agradecido, y en eso estamos.

A finales de Octubre, leyendo el blog de Mamá Vaca, me quedé muerta. ¿Qué? aquí dice que nos concede un premio. No es posible, menudo regalazo!
Tras el subidón inicial (la primera de la lista, oiga!), llegó el pánico: ¿Seguro que me lo merezco?…Ahora me toca a mí hacer las preguntas…No creo estar a la altura…A alguien le gusta lo que escribo!

Liebster

Para quién no entienda de qué hablo, o se haya perdido un poco, el premio (Liebster Award) tiene 3 normas:

1. Tienes que citar a quien te lo ha concedido, y en caso que lo no seas ya, hacerte seguidor de su blog.
Vale, esta parte del trabajo ya lo tenía hecho.

2. Responder todas y cada una de las 11 preguntas que te lanza quien te ha otorgado el Liebster.
Esto tiene su miga, porque son preguntas que ni tú misma te habías planteado. Modo introspección: ON

3. Elegir 5 ó 11 ó 20 blogs (dependiendo de lo que abarque tu blog) y proponerles otras 11 preguntas.
Lo más duro, menuda responsabilidad.

Ahora comprendereis el por qué del retraso. No podía escribir una entrada a la ligera!

Antes de seguir, gracias, gracias, y regracias a Mamá Vaca, por el premio, por tu blog y por esa franqueza con la que me comentas. Aquí van mis respuestas:

1.¿Por qué elegiste ese nombre para tu blog?
Sencillo, porque después de varios años, vuelvo a trabajar desde casa, pero esta vez no estoy sola, me acompaña la gordita.

2. ¿Hubo algún otro nombre que te hubiera gustado ponerle, pero que tuvieras que descartar por algún motivo?
No, lo tuve clarísimo desde el principio. La razón de ser del blog era precisamente compartir mi experiencia como madre que trabaja desde casa al mismo tiempo que cuida de su bebé, y necesitaba un nombre que reflejara justo eso.

3. ¿Tienes unos objetivos claros sobre lo que quieres que sea el blog?
No, creo que aún no tengo un objetivo concreto más allá de hacer pasar un buen rato a quien decida pasarse por aquí. Aunque, puestos a fantasear, no estaría nada mal profesionalizarme y ganarme un dinerito extra (di que sí, pide por esa boquita!)

4. ¿Se están cumpliendo?
Poco a poco sí. San google analytics me cuenta que tengo lectores, cada vez más, pero que son muy tímidos para comentar. Anímense, que no muerdo!

5. ¿Qué es lo mejor que te ha aportado el blog?
Sin duda la experiencia de conocer gente fantástica, de ser parte de un pequeño patio de vecinas con las que compartes intereses.

6. ¿Y lo peor?
El tiempo que me roba. Nunca publico una entrada si no creo que está redonda.

7. Si no escribieras este blog, ¿a qué te gustaría dedicar el tiempo que te lleva escribirlo y mantenerlo?
Probablemente dedicaría todo ese tiempo a meterme en otro embrollo parecido. No me gusta malgastar el tiempo, y mantenerme ocupada algunas veces resulta casi una obsesión.

8. ¿Tienes otros blogs y, en ese caso, por qué más de uno?
Sí, tengo otro blog a medias con barba-papá: estudioquitapenas.com. En él intentamos mostrar todas aquellas cosas bonitas que hemos conocido gracias a nuestra recién extinguida aventura laboral.

9. ¿Cuál crees que es el elemento diferenciador de tu blog?
Eso tendrían que decírmelo los lectores! Por mi parte procuro alejarme de los temas habituales, desdramatizar las situaciones, e incluso aportar algo de ironía.
No escribo un blog intenso, ni pretendo dar lecciones a nadie, ni hacerme pasar por experta de nada. Además, trabajo mucho la parte visual. Cada entrada lleva imágenes originales creadas por mí expresamente para el blog.

10. ¿Cuántos blogs sigues que tengan temáticas similares al del tuyo?
Repaso montones de ellos cada día, pero seguir a diario, leerme hasta los créditos y estar pendiente de las actualizaciones, sólo un puñado.

11. ¿Cuál es la razón por la que, después de este tiempo, sigues escribiendo el blog?
Creo que sigo escribiendo porque me resulta bastante liberador. A veces creo que con esto me estoy ahorrando un pastizal en psicólogos!

Bueno, ahora viene lo realmente complicado. Mi lista tiene cinco premiados:

1. Ahora soy mamá
2 Objetivo mamá
3. Cannnela
4. Mi low cost blog
5. Lo que ven mis ojos

Y mis preguntas:
1. Imagina por un momento que no tienes blog ¿abrirías un blog como el tuyo o elegirías hablar de otra cosa?
2. ¿Qué tema te interesa especialmente pero nunca le has dedicado una entrada en tu blog?
3. Piensa en un blog que te gustaría leer pero que no has encontrado aún.
4. ¿Algún consejo para los recién llegados a la blogosfera?
5. ¿Cuál ha sido la mayor satisfacción que te ha dado el blog?
6. ¿Y la mayor decepción?
7. ¿Has pensado alguna vez en dejar de escribir, y si es que sí, por qué?
8. ¿Cuántas horas al día / semana empleas en leer otros blogs?
9. Alguien digno de ser admirado (dentro y fuera del 2.0)
10. Un lugar dónde escaparse cuándo la cosa se pone fea
11. Un proyecto que aún no has llevado a cabo y que te haría muy feliz

Ea, disfrutad del premio, y escribid sobre él, claro!

Aplicaciones…¿útiles?

El que tenga un smartphone entre los presentes, que levante la mano. Bien! entonces, seguro que entendereis esta entrada.
Tengo un iphone desde el que hago de todo menos hablar
. Es así. Consulto el correo, hago fotos, leo la prensa, los blogs y lo que me echen, tuiteo, escucho música…qué os voy a contar a vosotros, si es que hay aplicaciones para todo y para todos.

Desde el momento en el que decidimos ampliar la familia he ido descargándome aplicaciones, más o menos útiles o interesantes, que he utilizado en función de mis necesidades, de mi curiosidad o simplemente de las ganas de pasar el rato.

aplicaciones

· Woman Log: La primera que empecé a usar. Se trata de un calendario de ovulación para predecir tus días fértiles. En definitiva, te indica en qué fechas una alegría para el cuerpo puede resultar alegría por partida doble. Asegurarte un pleno al quince, vaya.

· Mi embarazo día a día de Babycenter: ¿Qué tortura es esa de contar un embarazo por semanas? Cuando supe que estaba embarazada los días se me hacían eternos. Me miraba al espejo quince veces esperando ver algo diferente a las catorce anteriores. Una señal, un indicio, un algo! de lo que estaba sucediendo ahí dentro.
No olvides el ácido fólico, tu bebé tiene el tamaño de una gambita mediana (estas comparaciones eran sin duda lo mejor), anota tu peso o haz los ejercicios de Kegel, me anunciaba cada día esta aplicación. Lectura diaria para saber cómo está creciendo el bebé.

· Instagram: Mi tripa y yo no nos dejamos retratar demasiado. Estaba radiante, guapa, me brillaba el pelo y tenía un cutis que te mueres, pero de ahí a sacarme chorrocientas fotos posando con aquella protuberancia, pues como que no. Me daba vergüenza, me parecía cursi. Ay, cómo me arrepiento.
Será por eso que, desde que nació la gordita, tengo la galería del móvil que echa humo, y a mis amiguitos de instagram hasta el moño de mi niña.

· Sleepy baby. Sound & Relax: Mi hija sólo se calma cuando oye el secador de pelo de Paula. ¿Perdón?
Barba-papá me había hablado del ruido blanco, pero hasta que no oí ese comentario, no fui consciente de de qué demonios estaba hablando. Como no estaba muy por la labor de enchufarle el secador en cada berreo, opté por engrosar mi lista de aplicaciones.
Latidos del corazón, una aspiradora, el murmullo de las olas, incluso líquido amniótico. Unos sonidos más conseguidos que otros, pero que lograron sacarme de algún apuro.

· Bebé conecta: Esta no me la tengais en cuenta, una racha reurótica y controladora la tiene cualquiera.
Todo apuntadito: qué come, cuándo, cuánto tiempo, cómo es la caca, cuántos minutos duerme, está sonriente, llorosa, cronómetro de actividad, opción de enviar la información por correo (¿!¡?) Qué control, qué esclavitud! Además, no necesito una aplicación para saber que le tengo que cambiar el pañal a la gordi!

· Baby Radio: Había oído hablar muy bien de ella, y cuando escuché por primera vez eso de Viaje al país almohada supe que lo nuestro tenía futuro. Mis primeras intentonas de controlar el sueño nocturno de la gordita iban acompañadas de esta aplicación. Ahora, la llevo sintonizada en el coche, para casos de emergencia.

· Playmatic: Nos estamos conociendo. Realmente es para jugar con la niña, para que entienda el causa-efecto, pero por el momento sólo aporrea la pantalla cuando las pompas empiezan a caer.

Hasta la fecha, esto es lo más destacado que he manejado, aunque, con este síndrome aplicacionil, en un par de meses me teneis de vuelta con muchas más.
Desde luego, no sé por qué me sigue sorprendiendo que a la gordi le guste tanto el móvil!!

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El club del columpio

Llevaba bastante tiempo resistiéndome, postergando el momento, dejando pasar los días para evitar a toda costa tener que llevar a la gordita al parque infantil. No es que sea mala madre y no quiera que mi hija se divierta, juegue, conozca más niños, es que me da un perezón increíble.

Ahora las zonas de juego infantiles no son como antes. Están super equipadas, con ese suelo blandito pero resistente para que los peques no se desollen las rodillas, esas casitas de varios pisos que acaban en un tobogán, columpios de madera que parecen salidos de un cuento, incluso un vallado con su puertita y todo para controlar a los fugitivos en potencia.
Una gozada, vamos! pero a mí, me hacen sentir incómoda, que quereis que os diga. ¿Por qué? sencillo, porque desconozco el protocolo de una madre en un parque. Sí, no sé qué se hace. ¿Cómo hay que comportarse para ingresar en el selecto club del columpio?

Podría preguntar a otras madres, con el consiguiente riesgo de parecer mema. O acercarme a observar su comportamiento en la distancia, a riesgo de parecer una desequilibrada.
¿Llego una tarde cualquiera y saludo a diestro y siniestro: “Hola, soy J., esta es la gordita y hemos venido para quedarnos. Encantadas”? ¿Entro sigilosamente, como un ninja y evito el contacto visual con cualquier ser humano? ¿Me llevo toda la tarde twiteando a mi bola y vigilando que la gordi no se pegue un leñazo en el balancín? Ay qué dilema!!

parque_infantil

Y es que, alternar con otras madres que no conozco de nada y que pasan allí media tarde perdiendo los riñones detrás de su churumbel, me intimida un poco. Que una es muy vergonzosa!

Ayer, me armé de valor y me acerqué paseando. Si no hay nadie, me dije, entro, y así me voy familiarizando con el terreno. Lo cierto es que, entre semana no suele haber mucha gente, así que me valdría de campo de pruebas para el concurrido fin de semana.
Al llegar a la esquina, vi que sólo había una madre con su hijita. No sé, no sé…Un cara a cara entre la madre experta y la pardilla temerosa… Uf, tal vez en otra ocasión, además, la gordita va dormida…

Levanté la vista para convencerme de que no, no era buen día para mi debut, y oh, sorpresa, si conozco a la inquilina del parque! Ea, una ocasión en bandeja. Niña, despierta, que vamos para dentro, mamá tiene que hacer prácticas!

Este fin de semana aún es pronto, pero con el interés que le estoy echando, y la ayuda de mi mentora, creo que en pocas semanas el parque se va a convertir en nuestro hábitat natural, y espero poder lucir orgullosa mi carnet del club del columpio.

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Me niego a darle la razón a Murphy

Todos tenemos claro que un bebé no es una tostada, pero, podría serlo, verdad? es decir, si nuestro bebé-tostada se cayera al suelo ¿de qué lado pensais que lo haría? justo! por el lado de la mermelada.
Hay por ahí circulando gran cantidad de material sobre el tema, la ley de Murphy aplicada a los más pequeños. Cómo nuestros angelitos se dedican a frustar todo esos momentos en los que actuamos como pretendidas buenas madres. La lista es interminable: bebés insomnes cuando más cansadas estamos, vómitos y mocos en la ropita recién lavada, niños actuando como cafres después de haber jurado y rejurado que tu hijo es un santo…) Es más, cada familia tiene repertorio propio. Hasta yo misma comencé a preparar esta entrada con una lista de las jugarretas que me hace la gordita a diario. Una, otra, otra…el listado era gigantesco! Un momento, ¿de verdad todo esto sucede en mi casa? me resisto a creer que no salga nada bien!!

Dice el refrán que todo depende del cristal con que se mire, y creo que ahí está la respuesta. Sólo ponemos la lupa en esos momentos en los que las circunstancias (o nuestros retoños) se nos ponen en contra. Ampliamos ese instante en el que tu bebé llora justo cuando entras en la ducha, y no ese otro en el que se duerme inesperadamente y te dedicas a lo que te apetece.
tostada

Parece que las cosas negativas pesan más que las positivas. Vas tarde, te están esperando, y ya en el ascensor, un tufillo a caca que tira de espaldas. Claro, me pasa esto porque no podía ser de otro modo. Pero, ¿qué pasaría si en lugar de creer que si algo puede salir mal, saldrá mal, aceptamos justo lo contrario, que si algo quieres que salga bien, seguramente saldrá bien. Eso sí, esta máxima implica mover el culo, no quejarnos tanto y ser más precavidas aún (venga, que somos madres, esto está chupao!)

La ley de Murphy inversa existe, y si no existe, la creamos nosotras! Ya verás como no es tan complicado:
· Si tienes intención de ponerte el vestido negro, comprueba primero que el bebé no tenga mocos ni nada comestible a su alcance. En caso contrario, opta por unos vaqueros!
· Tu bebé no puede ensuciar aquello que ya está sucio, ¿de verdad quieres llevarte un disgusto?
· Ya sabes que tu hijo come mal, ¿qué te hace pensar que se va a comer ese plato que tardas dos horas en cocinar en lugar de ese otro que está listo en quince minutos?
Ay, que nos amargamos porque queremos!

Puede que con esta entrada parezca una guru del buenrollismo y las vibraciones zen (nada más lejos!), pero es que con estos tiempos que corren, o vemos el lado bueno de las cosas o apaga y vámonos.

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Los peligros de googlear

Comenzaré diciendo que no soy especialmente aprensiva (aunque es posible que no lo parezca después de lo que voy a contar) En lo que a cuestiones médicas se refiere, nunca suelo ponerme en lo peor, no creo que esa tos que arrastro hace meses sea síntoma de ninguna enfermedad mala, larga e incurable. Tampoco leo los prospectos con la intención de encontrar algo con lo que alarmarme.

No, eso no va conmigo. O no iba, porque al quedarme embarazada, toda esa preocupación y esos miedos que había mantenido a raya vinieron a caer sobre mí, de golpe.
Y ahí estaba google para ponerse de mi lado. Para decirme que sí, que la forma de mi útero seguro que me daría problemas, que el hematoma no iba a desaparecer jamás, que si me bebía un colacao tendría que lidiar con la diabetes gestacional, y que si no sufría ardores de estómago señal de que algo no marchaba bien. Verdades como puños, vaya.

Y es que casi dos meses en reposo dan para mucho. Raro era el día que no repasaba mis lecturas de cabecera: foros de embarazadas que habían sufrido alguna pérdida, páginas de afectadas por algún medicamento o noticias de víctimas de una mala praxis médica. Todo de lo más reconfortante.

doctor_google

Al pobre Barba-papá (barba-novio por aquel entonces) lo traía frito. Cada vez que salíamos del médico me decía con sorna, hala, corre a buscar lo que te han dicho en google, a ver qué encuentras. Y yo, muy ofendida, intentaba explicarle que no me inventaba nada, que lo había leído, que todas esas desgracias pasaban. Y que la gente lo compartía para desahogarse o ayudar.
Barba-novio me contestaba siempre igual ¿y todos lo embarazos son así, cúmulos de calamidades? ¿nadie vive experiencias positivas y las cuenta? ¿dónde estaban todas esas vivencias agradables?

Vale, lo pillo, creo que estoy sesgando las búsquedas con mi pesimismo. No es lo mismo buscar “hematoma uterino y aborto” (ahí es nada) y ponerte a leer el primer foro que te aparezca, que buscar “hematoma uterino” y dar con una revista médica con toda la información objetivamente presentada.

Con todo y con eso me costó darme cuenta de que google, en manos de una revolución hormonal con patas como es una embarazada, era un peligro. Vas a encontrar lo que buscas, y eso no es siempre bueno. Si quieres leer cosas chungas, ahí están, esperándote. El ciberespacio está repleto de relatos espantosos.

Así que, comencé mi propia cura de desintoxicación. Nada de googlear cosas feas, no había necesidad. Nada de teclear los resultados de las analíticas, que para eso estaba mi médico. Huir a toda costa de cualquier contenido deprimente, y sobre todo, sentirme afortunada, porque tras el susto inicial, todo iba sobre ruedas.

Evidentemente, cuando nació la gordita pensé que iba a volver a las andadas (imaginaos, la inseguridad de una primeriza!), pero no fue así. Había seguido junto a google, no os mentiré, pero había aprendido a centrar mi atención en la información veraz, a encontrar fuentes fiables, y no simples comentarios, a contrastar, a buscar diferentes puntos de vista, a investigar y leer también fuera de la red, a preguntar, a buscar asesoramiento. A tener confianza. En definitiva, había hecho buen uso de una herramienta tan potente y le había sacado el jugo.

Tengo claro que muchas cosas están por llegar, y que me queda muchísimo por aprender, pero al menos, ahora tengo a google de mi lado!

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