Categoría: Porteo

Porteo seguro en 10 pasos

Soy una férrea defensora del porteo. Más si cabe después de comprobar que a la gordi le iban más los bracitos que el carro. “A mí no me la pegas” debió pensar. ¡Chica lista!

A pesar de que a menudo nos quieran convencer de lo contrario, un bebé espera y necesita contacto permanente. Sentir la cercanía de mamá, su olor, el calor de su pecho. Oir su voz susurrando bien cerquita. Adivinarse pegadito a papá, encontrar sus besos.

Y eso no lo consigue ni el más sofisticado de los carros. Ojo, en ocasiones los carros resultan muy útiles, nadie ha dicho lo contrario, pero reconozcamos que el contacto no es su punto fuerte.
Ha quedado claro entonces, verdad? Portear mola :)
Ahora bien, no se trata de portear de cualquier manera, no olvidemos que estamos manejando un bebé. Sensatez, señores.

¿Qué entendemos por porteo seguro? No se me alarmen, que no hay comprarle al niño un casco, ni atarle un cinturón, es mucho más sencillo que todo eso, pero a la vez, tan elemental que es frecuente que lo pasemos por alto. Así que, como hoy es el día del #porteoseguro, os dejo unas recomendaciones para hacer del porteo una actividad segura y feliz.

Foto cortesía de discosdel rollo

Foto cortesía de los chic@s de Discosdelrollo

Porteo seguro en 10 pasos

1. Antes de nada te recomendaría ponerte en manos de una asesora, o alguien con experiencia. Te solventará las dudas y te ayudará a elegir aquello que mejor se ajusta a tus necesidades.

2. Práctica. Hacerlo cada vez mejor requiere mucha práctica. Y si te habituas a ensayar en casa frente a un espejo serás más consciente de que el anudado está correcto, tu bebé en buena postura…y ganarás confianza.

3. Deberás elegir un portabebé adecuado al desarrollo de tu bebé. No es lo mismo un bebé que no sujeta su cabecita que otro que ya anda.
Un portabebé no es un microondas, pero igualmente lleva instrucciones, no dejes de leerlas.

4. Tensión. Es fundamental que el portabebé esté bien tenso, firme. De esta forma te aseguras que vaya bien pegadito a ti, evitando que se desplace o escurra, y cercano a tu centro de gravedad.
Puedes tener el mejor portabebé del mundo mundial, pero si no está correctamente ajustado es como quien tiene un tío en Alcalá.

5. Sujeta en todo momento al bebé mientras le colocas en el portabebé o lo tensas. Es posible que al principio requieras más tiempo para hacer estas dos actividades simultáneamente, pero en cuestiones de seguridad no hay prisa. Puedes situarte delante de la cama si eso te hace sentirte más tranquila.

Si ves a tu bebé intranquilo o lloroso mientras le colocas en el portabebé, no continúes. Atiéndele primero, explícale qué estás haciendo y continúa una vez se haya calmado. El porteo debe ser una actividad placentera para ambos.

6. A la altura de tus besos. Es la altura justa para que no te entorpezca la visión y tampoco puedas golpearle sin querer con tu barbilla al mover la cabeza. Con todo, recuerda que tu campo de visión no es el mismo que si no llevaras al bebé, así que, ojito con escalones, desniveles o socavones.

7. No le tapes nunca la cara con la tela. ¿Que crees que tiene frío? pues ponle un gorrito!. Asimismo, asegúrate que su mentón queda separado de su pecho y que no está hundido contra ti. Las vías respiratorias deben quedar libres para que el bebé (y tu) respiréis con tranquilidad.

8. Espalda sujeta y postura correcta. Coloca la tela sujetando bien la espalda del bebé, y respetando su curvatura natural. La tela debe llegarle de corva a corva creando un buen asiento y procurando que las rodillas queden más altas que el culete. Vigila que las piernas quedan simétricas y los pies bien colocaditos. Dicho así todo junto puede aturullar un poco, pero no es tan complicado ¿recuerdas qué hemos dicho sobre la práctica?

9. Nada de movimientos bruscos, deporte, ni actividades peligrosas. No debería siquiera tener que incluir este punto, porque creo que es evidente que tareas como montar en bici, conducir, o cualquier otra que pueda poner en peligro al bebé, no son compatibles con el porteo.

10. Y por último, debemos estar siempre atentos a las señales que nos manda nuestro bebé, estar pendiente de qué necesita. Si está pasando frío, calor, o si le molesta el sol, por ejemplo.

¿Qué piensas? ¿No ha resultado tan complicado, verdad? En definitiva, verás que el sentido común está detrás de la mayoría de estos consejos. ¡Espero que te hayan resultado útiles!

Y si quieres ver todos estos consejos de una manera más visual, pásate por aquí.

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#Nomáscolgonas

Antes de quedarme embarazada no conocía más que la existencia del carrito para llevar a tu bebé. Sí, así en general, el carrito (nada de 3 en 1, capazo, maxicosi, silla paraguas…) Desconocía otras opciones, entre otras cosas porque, hasta ese momento me daban exactamente igual. No tenía un bebé que pasear, traer o llevar, así que, ¿por qué habría de estar enterada?
Si a eso le sumamos que, al menos por dónde yo vivía, no había visto jamás (o no me había fijado, claro!) a nadie transportando un bebé de forma diferente, pues lo dicho, ignorante total!

Para mi sorpresa, en las clases de preparto Claudia, mi matrona, nos enseñó un día cómo portear empleando un fular. Nudo para arriba, nudo para abajo, con mucho cuidadito, la cabecita por aquí, ajustando por allá. Me quedé literalmente fascinada de que un trocito de tela (bueno, si a 4 metros se le puede llamar “trocito”) diera para tanto. Eso sí, tanto barba-papá como yo pensabamos que eso no era para nosotros. Menudo lío!

Pero como la curiosidad mató al gato, comencé a buscar información sobre el porteo. Qué decía la gente, otros sistemas, ventajas e inconvenientes. Leí mucho, muchísimo, y aprendí más aún. Aprendí que el cuerpecillo del bebé es muy delicado, que hay respetar esa formita encogida que todos adoptan, y que no es cuestión de forzarlo poniéndoles en mochilas dónde cargan su peso sobre los genitales y dejan las piernas colgonas.
Aprendí qué era el porteo ergonómico, y la posición de ranita para el correcto desarrollo de su espalda, y que el fular debía llegarle a la altura de las corvas. Descubrí lo seguro que se sentía el bebé, pegadito a tu cuerpo.

Entonces, si estaba clara cuál era la manera correcta, ¿cómo era posible que en casi todas las tiendas sólo vendieran esas mochilas odiosas? ¿por qué la gente las usaba? Supongo que por desconocimiento, o por no pararse a cuestionar nada. Por eso, la iniciativa #nomáscolgonas me pareció magnífica como medio para combatir esa desinformación, porque, pese a que cada vez que tengo ocasión suelto el rollo del porteo ergonómico, aún queda mucho por hacer.

Y ahora que ya lo sabes, únete!!

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