Trucos para ahorrar con un bebé en casa

Traer a un churumbel al mundo es caro. Sí, lo es, y quien te diga lo contrario es que no vive en este planeta o es inmune a todos esos anuncios y escaparates con artículos para bebés monísimos de la muerte que te llaman a gritos y te hacen creer que serás una madre horrible si no te llevas todo eso para tu retoño.
Por eso, desde el mismo momento en el que ves las dos rayitas del predictor, tu cartera empieza a temblar.

En mi caso, como ya he contado en esta entrada al principio, se trataba de una cuestión de espacio más que de ahorro, pero una cosa llevó a la otra, y mira tú por dónde, conseguí no derrochar en exceso. Pero no voy a engañar a nadie, que también cometí grandes errores.

ahorro

Hoy, para subirme el ánimo, os cuento aquello que hicimos bien. Cada quién tendrá sus cosillas, pero estos han sido mis trucos para ahorrar con un bebé en casa:

· Limitar las prendas de “primera puesta” Para quien no lo sepa, los bebés crecen. Mucho y muy rápido. ¿Te compensa gastarte un pastizal en bodies, camisitas y peleles que va a poder usar un par de semanas en el mejor de los casos?

· Aceptar ropa prestada Reconozco que al principio la idea de que mi niña fuera por ahí con ropa heredada no me agradaba demasiado, pero con una máquina de manchar en casa, terminas convertida en una experta traficante de bodies, pijamas o polainas, que no sabes lo que se cotiza un abriguito en el mercado negro!

· Segunda mano Cada vez hay más tiendas y webs con cosas chulísimas, en perfecto estado y precios muy competitivos. Calma tus ansias de comprar sin que te afecte al bolsillo.

· Comprar en las rebajas de la temporada anterior A finales de febrero seguro que encuentras algún chollazo de esos de “ya para qué quiero esto si la primavera está a la vuelta de la esquina” ¿Ejemplos? un, dos, tres, responda otra vez…un saco para la sillita. Terminan muy rebajados y verás como el invierno que viene lo agradeces.

· Pedir regalos útiles Vale, a lo mejor esto te da palo si quien te regala no es alguien de confianza, pero, en cuanto oigas la frase “no sé qué regalarte, ¿Ne-ce-si-tas-al-gooo?” Lánzate! Antes de que te endosen otro jersey de lana, pídele ese juego de cuna que tanto te gusta!

· Cosméticos de bebé ¿Desde cuándo un recién nacido usa más cremas y cosméticos que su mamá? ¿Me he perdido algo? Estando aún en la clínica compramos un bote de aceite de almendras dulces de primera presión: la piel del bebé no necesita otra cosa. Todavía nos dura.

· Menos toallitas y más esponja Una esponja, agua templada y el culete de tu niño te hará fiesta cada vez que le cambies. Ahorras en toallitas, y con lo irritantes que suelen ser, también en crema para las escoceduras. Y si la esponja no te convence, siempre puedes fabricarte tus propias toallitas caseras.

· Teta Nunca me he planteado la lactancia materna como un ahorro, pero es indudable que lo es. ¿Cómo puede ser tan cara la leche de fórmula? ¿Qué es, leche de beluga? Y como el chiquillo no se come eso a cucharones, súmale biberones, tetinas y demás enseres.

· Cuna colecho casera Una cuna de Ikea con dos alturas, unas bridas y un barba-papá manitas han sido suficiente para tener una cuna colecho baratita y con muchas posibilidades.

· Foam como protector Cuándo la gordita empezó a utilizar la cuna como un ring de boxeo, tirándose contra los barrotes, decidí que necesitaba algo más seguro que los protectores estrechos que tenía. Opté por planchas de foam al corte. Hay muchos grosores, pero a nosotros, como la gordi aún es peso semimosca, con 4 cm nos basta.

· Menaje Conozco bebés con una vajilla que ya la quisiera la Preysler. Vasitos antiderrames que terminan con tu hija chorreando agua. Platos de melamina con tantos colores que distraen, cucharitas minúsculas…¿Necesitas todo eso? Nos apañamos con un par de juegos de platos y cubiertos que me regalaron, y con unos vasitos de plástico que tenía ya por casa.

· Comida Nada de comer a la carta. Todos comemos juntos y lo mismo. La gordi come puré si barba-papá y yo comemos puré, pero si hay caballa, pescadito para la señorita!

Seguro que se me dejo algún truquilo más en el tintero, pero creo que estos son nuestros destacables de los últimos 14 meses. Y tú, ¿cómo te las apañas para que tu tarjeta de crédito no te mire mal?

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4 Reflexiones sobre: “Trucos para ahorrar con un bebé en casa

  1. Lo de la ropa es una gran verdad, parece que nos da vergüenza que nuestro bebé lleve ropa prestada o regalada, pero yo apenas compré nada más allá de un trajecito de primera puesta. A fin de cuentas, esa ropa para mí era (y estaba) nueva ¿quien tiene que saber si la he comprado yo o no? Y la de cacharros inútiles que, si alguien te lo presta, a lo mejor resulta que luego los usas una vez o ninguna.
    besos!

    • claro! yo también piqué y compré alguna ropita, que siempre hace ilusión, pero con moderación, sin volverme loca ni tirar la casa por la ventana, porque luego te das cuenta de que te apañas con menos de la mitad de los trastos que tienes.

      Gracias por pasarte,
      Un beso!

  2. Cuánta razón. Yo fui ingenua y compré un cambiador pensando que era imprescindible. Ahora lo he reciclado, está en el cuarto de la lavadora y cambio a la niña encima de la cómoda del dormitorio.
    Y con la hamaca, más de lo mismo. Parecía que tuviera pinchos, porque no la quería ni a tiros. Qué desperdicio!
    Pero de todo se aprende, y ahora siempre busco la manera de apañarme con lo que tengo.

    Gracias por comentar,
    Un beso!

  3. Otra cosa en la que ahorrarse una pasta son los “cacharros”.

    Nosotros miramos muchas sillas antes de elegir una que cumpliera nuestros requisitos, y uno era no pagar más por lo mismo.

    Cualquier superficie puede ser un cambiador, si le pones una colchoneta blandita encima. Nosotros cambiábamos a las peques sobre la cajonera de las toallas.

    Ni hamaca, ni cuco, ni parquecito… Compramos una alfombra de actividades que estaba de oferta, e incluso una alfombra normal habría bastado.

    Nada de minicunas, ni cunas intermedia, compramos una cuna de Ikea de dos alturas y, cuando eran muy pequñas, poníamos almohadas a los pies de la cuna y hacíamos un cerco con la chichonera.

    Puede que no sea lo que habrías elegido tú, pero la ropa regalada es gratis y ni tiene sentido gastar en algo que ya tienes.

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